Sociopatía y darwinismo social…

¿Realmente estamos ante una sociedad infantilizada, narcisista y sociopática?, estudios muy recientes parece que lo confirman. Los comportamientos de los individuos y de los grupos sociales suelen estar condicionados por la forma en que se perciben a sí mismos y en el modo en que pueden comprender la naturaleza de las relaciones sociales.

Una percepción social desenfocada (la visión de la sociedad como una jungla competitiva) puede activar conductas antisociales donde prime la explotación, la manipulación y el daño hacia el semejante. En detrimento de una conducta más madura y prosocial que conlleve a la cooperación, colaboración y ayuda.

La visión del entorno como una jungla competitiva también llamado “darwinismo social ingenuo” es probablemente, la expresión más compleja y directa de la visión negativa de la naturaleza humana y las relaciones sociales. Esta percepción asume directamente la naturaleza antagónica de las relaciones interpersonales, generando intereses,  “egoístas por naturaleza” de los individuos y los grupos sociales.

Pero vayamos por partes; la teoría de Charles R. Darwin (1809 -1882), conocida por todos y vinculada a la biología evolutiva y que dio pie a las principales teorías naturalistas. Puede dividirse en dos aspectos fundamentales. El primero se refiere a la supervivencia de las especies por selección natural; y el segundo consecuencia del primero, a la “competición” de los individuos de una misma especie para encontrar alimento o escapar de los depredadores; es decir, de la lucha por la supervivencia individual donde los más aptos (“fuertes”) aventajan al resto de individuos de la misma especie para sobrevivir y dejar descendencia. Todo esto se puede documentar en su principal obra: “el origen de las especies” publicada en noviembre del año 1859.

Por otro lado Herbert Spencer (1820 – 1903), precursor de lo que llamamos “darwinismo social”,  justifica que  la teoría del evolucionismo es aplicable al contexto social humano, el cual se vincula hoy en día, con un sistema económico neoliberal o de “capitalismo salvaje”. No obstante hay que hacer notar que Spencer en su día se basó para teorizar este concepto, de los estudios del naturalista Jean Baptiste Lamarck (1744 – 1829), estudios totalmente opuestos a las bases argumentales darwinianas.

Spencer publicó sus ideas evolutivas sobre la sociedad antes de que Darwin publicara su hipótesis evolutiva del origen de las especies en 1859. Tanto Spencer como Darwin promovieron sus propias concepciones de los valores morales a nivel social. Spencer apoyaba el capitalismo del “laissez-faire” (libre mercado) basándose en sus creencias “lamarckianas” de que la lucha por la supervivencia estimulaba la superación personal, que podía ser heredada, en base a estructuras colaborativas de sus congéneres.

Y estas ideas  de Spencer fueron plasmadas en su obra “La estática social”, escrita y publicada en 1851, acerca de la libertad humana y los derechos individuales. Desarrollando así, las teorías de la psicología asociacionista evolutiva y desmarcándose de los postulados positivistas a nivel social de Augusto Compte (1798 – 1857).

Hay que remarcar que Darwin, no obstante y viendo lo que se le venía encima; examina doce años más tarde su obra cumbre y enumera específicamente los mecanismos que obran en su propia especie a nivel evolutivo. Publicando consiguientemente “el origen del hombre” en 1871, donde va a contradecir todo lo que al mismo tiempo, el darwinismo social estaba construyendo.

Mientras que el “darwinismo social” sólo ve en la evolución sociedades humanas como resultado de una selección de los individuos más aptos. Darwin al contrario ve la reproducción creciente de los instintos sociales como el altruismo, la solidaridad, la simpatía, etc.

La primera concepción darwiniana coloca el capitalismo como el marco más conveniente al “progreso social” mientras que la segunda demuestra con fuerza que las leyes económicas del capitalismo, basadas en la competencia, no permiten a la raza humana desarrollar plenamente sus instintos sociales.

Pero fue unos años antes del desdicho de Darwin, concretamente en 1866, cuando el eminente medico naturalista y evolucionista alemán, Ernst Haeckel (1834 – 1919), intentó demostrar la selección natural darwiniana a través de sus estudios de embriología y anatomía con primates.  Creando así, sus teorías de “la recapitulación y la gastraea” respectivamente. Teorías basadas en la ontogénesis y filogénesis comparativa entre humanos y primates. Ya iniciadas anteriormente con anélidos, por el embriólogo ruso Alexander Kovalevsky (1840 – 1901).

Hay que recordar que también y paralelamente a los estudios de Haeckel, el monje agustino Gregor Mendel (1822 – 1884), muy popular por sus experimentos con las plantas de guisantes, publicaba al tiempo que Haeckel, también en 1866, “Experimentos sobre hibridación de plantas”, en ese momento sus resultados fueron ignorados por completo y tuvieron que pasar más de treinta años para que fueran reconocidos y entendidos. Lo que daría así posteriormente paso a las leyes mendelianas de la genética y sus fenotipos.  Darwin no llego a conocer los trabajos de Mendel, sino… otro gallo hubiera cantado.

Las ideas de Haeckel, muy populares en su época, apostillaron las teorías del darwinismo social más primitivo. Ya que se fueron permeabilizando en las creencias sociales, extrapolándose así, su corpus teórico a las ciencias sociales y creándose de esta manera, lo que hoy en día se denomina “darwinismo social ingenuo”. Base de las teorías en los sistemas racistas, patriarcales y fascistas de mediados de siglo XX en Francia e Italia, así como del nazismo y eugenismo en Alemania, (Gasman, 1998). No obstante hoy en día las teorías de Haeckel están totalmente desacreditadas después de los estudios recientes del genoma humano.

Las influencias de Haeckel fueron tan populares, como ya he dicho, que paradójicamente Sigmund Freud (1856 – 1939), también favoreció la doctrina de Haeckel. Freud se formó como biólogo bajo la influencia de la teoría de la recapitulación durante su apogeo, y mantuvo una Lamarckiana perspectiva con justificación de la teoría de la recapitulación.

Freud también distinguió entre recapitulación física y mental, en la que las diferencias de género se convertirían en un argumento esencial para su  primera teoría de la neurosis y la histeria publicada alrededor de los años 1894 – 1895 junto con su amigo Josef Breuer (1842 – 1925). No obstante posteriormente Freud también se desdijo y rectificó.

Por tanto y sintetizando, después de la contextualización histórica expuesta. El antagonismo del darwinismo social ingenuo mal interpretado, se evidencia en tres creencias o más bien falacias ideológicas, que constituyen un síndrome característico y  consistente en la sociedad actual:

  • La primera creencia, concibe que todos los recursos vitales por los que luchamos en la vida y competimos por ganar, son considerados limitados e imposibles de multiplicar. Por este motivo, se entiende que no existen “beneficios comunes”, ni es útil la cooperación entre personas.
  • La segunda creencia, atribuye características aversivas a “la mayoría de las personas”. La gente es “por naturaleza” egoísta, irreflexiva y deshonesta.
  • El último grupo de creencias genera reglas de conducta en la vida social, (consideradas eficaces y que conducen al éxito personal): los individuos deben preocuparse únicamente por su bien personal, y los demás deben ser tratados sin piedad e instrumentalmente.

En conclusión, existen ideas hoy en día bastante consolidadas, en las que el poder y el dinero son más importantes que la honestidad y la reciprocidad. La manipulación fría y cínica es aceptada como una forma eficaz de lograr las propias metas.

Es decir, al parecer, solo los más fuertes y mejor adaptados a la vida en la “jungla social competitiva” pueden sobrevivir. Estas ideas están basadas en la SDO o teoría de dominancia social (Sidanius y Pratto, 1999), y la percepción de jungla competitiva (CJB) como mediador cognitivo.

Como he dicho el CJB actúa como mediador cognitivo entre las características individuales profundas y el área de actitudes e ideologías sociopolíticas de las personas. Pero, ¿hay características personales que pueden predisponer a que una persona se adhiera a la visión del darwinismo social ingenuo? En otras palabras, el darwinismo social ¿se basa en “recursos individuales” positivos?, ¿o más bien en algunos déficits o carencias psicológicas?

Para averiguarlo, un equipo de investigadores hace unos meses, condujo un amplio estudio de encuestas que incluyó cuatro muestras aleatorias representativas de adultos polacos, en las que participaron entre 624 y 854 encuestados por investigación, (Radkiewicz y Skarżyńska, 2021). El estudio está basado en la escala SDO de dominancia social y el CJB como mediador cognitivo.

Con esta metodología buscaron evaluar el poder predictivo de cuatro categorías de variables directas y dependientes (apego, “big five”, triada oscura y valores humanos), que afectan a una variable indirecta e independiente, juicio moral.

  • Estilos de apego en base a los estudios de Bartholomew y Horowitz (1991), ansiedad social y evitación (alta vs baja) apego social: seguro, desdeñoso, preocupado y temeroso.
  • Rasgos de personalidad de los cinco grandes, modelo “big five” (Goldberg et al, 1992): factor O (apertura a las nuevas experiencias), factor C (responsabilidad), factor E (extroversión), factor A (amabilidad) y factor N (neuroticismo o inestabilidad emocional).
  • Tríada oscura de la personalidad: es una configuración de la personalidad formada por tres rasgos: Maquiavelismo, Narcisismo y Psicopatía. Se trata de un patrón conductual no patológico (subclínico) y quienes los presentan no tienen porqué estar enfermas o ser delincuentes. Se basa más bien en el factor D de la personalidad que incluye, tendencia al rencor, al egoísmo negativo, a la inmoralidad, a la falta de empatía y al sadismo. Para ampliar el tema podeís ver aqui.
  • Valores humanos básicos: justo lo contrario a la triada oscura. En este caso se miden los valores luminosos de la personalidad como el humanismo (dignidad y valor), el kantismo, tratar a las personas como un fin en sí mismas (este factor recibe su nombre de las teorías de filósofo Immanuel Kant) y fe en la humanidad, es decir, considerar que el ser humano es bueno por naturaleza.
  • Juicios morales: parámetro basado en los estudios del modelo Motivacional de Proceso Dual (DPM). Prejuicio social generalizado basado en motivaciones subyacentes (peligro vs competencia), autoritarismo y escala SDO de dominancia social con CJB como mediador cognitivo.

Los investigadores de este estudio, diseño ex post facto prospectivo de varios grupos con edades comprendidas en horquilla de 18 a 65 años:

  • Primer estudio 854 sujetos, encuestas método CAPI.
  • Segundo estudio 706 sujetos, encuestas método CAWI.
  • Tercer estudio 750 sujetos, encuestas método CAPI
  • Cuarto estudio 624 sujetos, encuesta método CAWI

Los cuatro estudios se analizan con rejilla de Kish, donde la predominancia de sexos es homogénea en todos los estudios alrededor de 49,5% hombres y 50,5% mujeres. El 1,1% de los encuestados tenía educación primaria e inferior, vocacional (8,7%), educación secundaria 32,2%, post secundaria (26,2%) y 32,2% de los encuestados tenía educación terciaria universitaria. La edad media global ascendió a 37,5 años.

Después de las entrevistas realizadas, el grupo de investigación considera, que estas categorías son predictores importantes para comprender mejor la propiedad central de la mentalidad social darwinista negativa y su carácter “antisocial”. En otras palabras, asume que la visión del darwinismo social puede ser el efecto no solo de la visión generalizada y aprobada del mundo social en un entorno dado, sino también el efecto de la propensión individual a relaciones fuertemente perturbadas o directamente disfuncionales con otras personas.

Los resultados mostraron que el perfil psicológico de las personas que comparten la visión del darwinismo social ingenuo era claramente disfuncional en términos de calidad de vida personal. Estos sujetos expresaron características como admiración por el poder y deseo de dominar, perseguir los objetivos a toda costa, actitud explotadora hacia las personas y hostilidad. Por otro lado, revelaron un estilo temeroso en las relaciones cercanas con los demás, baja autoestima y baja autosuficiencia (Radkiewicz y Skarżyńska, 2021).

A nivel social, señalan los autores que es bastante incuestionable que la visión del darwinismo social ingenuo, es desfavorable para la construcción de una sociedad cooperativa, solidaria y relativamente igualitaria. La manipulación fría y cínica e incluso algunas formas de violencia se aceptan como formas efectivas de lograr los propios objetivos.

La idea suprema de que sólo aquellos que no simpatizan con los demás y están dispuestos a “utilizarlos” pueden tener éxito y sobrevivir en la “jungla social” está, sin duda, lejos de los principios democráticos.

A nivel individual, la característica más expresiva del darwinismo social ingenuo es la actitud antagónica multifacética hacia otras personas, (se ve todo en blanco y negro sin matices, o estás conmigo o estas contra mí).

Además, los investigadores notan una especie de división mental subyacente a este pensamiento dual polarizado: la adoración y la admiración por la fuerza y ​​el poder coexisten con una autoimagen algo frágil e incierta.

El estilo de apego temeroso o evitativo que se observa en estas personas puede promover una visión competitiva de la jungla social que se supone tiene una función compensatoria/defensiva. Sin embargo, la estrategia compensatoria/defensiva en forma de círculo vicioso puede inducir un sentido más profundo de alienación o rechazo social.

Ver estudio original aquí: Science Daily

PLOS. (2021, August 11). Belief in social Darwinism linked to dysfunctional psychological characteristics, study finds: Social Darwinists tend to admire strength and power despite own fragile self-image. ScienceDaily.

Tu valoración:  ¿te ha gustado el artículo? 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 4,00 de 5)

Cargando...

Bibliografía:

Bartholomew K, Horowitz L. (1991) “Attachment styles among young adults: A test of a four-category model”. Ed. Journal of Personality and Social Psychology. 1991; 61, 226 -244

Gasman, D. (1998). “Haeckel’s Monism and the Birth of Fascist Ideology”. Volume 33 of Studies in Modern European History. Ed. Peter Lang Pub Incorporated.

Hofstee, W. K.; de Raad, B.;  Goldberg, L. R. (1992). Integration of the Big Five and circumplex approaches to trait structure. Ed: Journal of Personality and Social Psychology, 63( 1), 146–163

Radkiewicz, P.; Skarżyńska, K. (2021). “Who are the ‘social Darwinists’? On dispositional determinants of perceiving the social world as competitive jungle”. Ed. Peter Karl Jonason, University of Padova, Italy

Sidanius J., Pratto F., van Laar C., & Levin Sh. (2004) “Social dominance theory: Its ageda and method” ed. Political Psychology. 2004; 25: 845–881.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *