Memorias Colectivas… arquetipos.

Hemos visto en las últimas dos entradas, como funciona la memoria individual dentro del trauma y también cómo funcionan las memorias traumáticas familiares vinculadas al clan. Lo que sería para Jung el trauma intergeneracional, que se basa en la memoria proyectiva familiar somatizada, convirtiéndose en lo que en clínica somática se denomina el transgeneracional. Este transgeneracional no deja de ser la proyección traumática del inconsciente familiar que se encarga de transmitir y mantener activas las memorias traumáticas a través de conexiones neuronales tempranas y las transmite a través del genoma y del supuesto ADN “basura” con el fin de que el clan familiar pueda sobrevivir. Prácticamente este conjunto de sinapsis intergeneracionales se activa en el presente, produciendo conductas aprendidas por generaciones del pasado y que siguen siendo útiles o no, en función de que la memoria traumática familiar se duplique, se repare o se somatice a nivel patológico en el “aquí y ahora” de los descendientes del clan.

Podríamos inclusive decir que es este inconsciente familiar el encargado de brindar dichas conexiones a través de conceptos y símbolos que van mucho más allá de lo familiar y que son las memorias colectivas de la humanidad (también llamadas arquetipos). Estos arquetipos son los que para Jung conforman el inconsciente colectivo que cargamos con nosotros, y que hablan de nuestras experiencias; las de nuestros ancestros y las de la humanidad.

Cuando hablamos específicamente de nuestras memorias y de nuestras experiencias traumáticas, consideramos que estas proyecciones inconscientes distorsionan nuestras conductas en el presente, reviviendo sentimientos individuales de nuestras propias memorias traumáticas a través de nuestros flashbacks o memorias procedimentales desestructuradas a nivel espacio temporal, o a través de nuestras memorias procedimentales familiares que se encargan de duplicar o reparar aquellos traumas  que pertenecieron a nuestra familia de origen en el momento del trauma de nuestros ancestros. Sin embargo, los arquetipos colectivos no solo transmiten las experiencias traumáticas de generaciones pasadas, también transmiten los aprendizajes y las experiencias de la humanidad a lo largo de la historia que nos sirven para sobrevivir al trauma y poder transcender al mismo, iniciando nuestra evolución para sanarnos y para transformarnos a través de nuestros aprendizajes. Es lo que se denomina según Campbell (1970), “el Viaje del Héroe”. Continuar leyendo “Memorias Colectivas… arquetipos.”

El apego, en el trauma intrafamiliar…

Allan Schore, (2009) y Daniel Siegel, (1999) constatan que el desarrollo neuronal y psicológico en la primera infancia y socialización primaria son fundamentales y dependen sustancialmente de las figuras de apego. Mientras que Schore, mantiene la teoría de que el cerebro del niño se desarrolla a través de la interacción madre / hijo; Siegel,   lo complementa comentando que lo que se registra en la mente y el cuerpo del bebe a través de la “experiencia” se corresponde a nivel neuronal con la activación de células cerebrales, tanto del niño como de su cuidador, ya sea este biológico (madre, padre etc.) como social (cuidadores externos). Continuar leyendo “El apego, en el trauma intrafamiliar…”

La Terapia Cognitiva Conductual (TCC). Segunda parte:

Si anteriormente hablábamos del conductismo dentro de la TCC junto con el análisis experimental del comportamiento. En esta segunda parte nos toca hablar del cognitivismo, es decir, de los procesos mentales implicados en el conocimiento. Conceptualizando conocimiento como un conjunto de habilidades que se generan a través de los recursos de la percepción, la memoria y el aprendizaje. Continuar leyendo “La Terapia Cognitiva Conductual (TCC). Segunda parte:”

Terapias Humanistas… la tercera fuerza.

Normalmente las terapias humanistas se aplican a un grupo de enfoques terapéuticos, donde se focaliza y se centra al cliente en el papel del libre albedrio, la autosuperación y el desarrollo humano, en el “aquí y ahora”, es decir, en el presente. En estas terapias no se determina el estado del cliente en función de rememorar su pasado o de proyectarse a futuro. El objetivo de estas terapias es ayudar a las personas a descubrir sus puntos fuertes, su creatividad y sus opciones para llegar a la “realización personal”. Continuar leyendo “Terapias Humanistas… la tercera fuerza.”