Terapias Humanistas… la tercera fuerza.

Normalmente las terapias humanistas se aplican a un grupo de enfoques terapéuticos, donde se focaliza y se centra al cliente en el papel del libre albedrio, la autosuperación y el desarrollo humano, en el “aquí y ahora”, es decir, en el presente. En estas terapias no se determina el estado del cliente en función de rememorar su pasado o de proyectarse a futuro. El objetivo de estas terapias es ayudar a las personas a descubrir sus puntos fuertes, su creatividad y sus opciones para llegar a la “realización personal”.

Entre los supuestos fundamentales en que se basa la psicología humanista, destacan los siguientes:

  • Experimentar es clave: pensamiento, sensación, percepción y recuerdo son la base de la experiencia.
  • Las personas deben reconocer que tienen libre albedrio y se deben de responsabilizar de su crecimiento personal.
  • El desarrollo y la realización personal es algo a lo que aspiramos todo y por eso debemos de intentar siempre alcanzar nuestro máximo potencial.
  • Se considera que las personas son inherentemente buenas y progresaran de forma adecuada si cuentan con el apoyo y las condiciones idóneas para que esto suceda, principalmente durante la infancia.

Una de las terapias humanistas más utilizadas es la terapia de las necesidades humanas. El enfoque de este tipo de terapia afirma que los seres humanos seriamos más felices si fuésemos más conscientes y más sensibles ante nuestras necesidades y recursos innatos. Todos tenemos un conjunto común de necesidades físicas y emocionales que vienen acompañadas de los recursos físicos y emocionales correspondientes. Por ejemplo, tenemos unas necesidades como las de seguridad, autonomía, posición social, privacidad, atención, pertenencia social, intimidad, competencia o éxito y un sentido y propósito individual de vida que vendrían compensadas con los siguientes recursos individuales respectivamente: la memoria, la compenetración, la imaginación, el instinto, la racionalización, la mente abstracta, un “yo” observador y un cerebro soñador. Teóricamente se piensa que cuando se satisfacen estas necesidades innatas a través de nuestros recursos individuales nos debemos de sentir “felices” y si no es así, nos deberíamos estresar o deprimirnos.

Para paliar estos inconvenientes citados, se deben realizar técnicas de relajación, visualización y el uso de metáforas por parte del terapeuta, para de esta manera descubrir las necesidades no satisfechas del cliente y después encontrar las formas de satisfacerlas utilizando los propios recursos individuales.

Este tipo de terapia se basa en los estudios de Joe Griffin (1947 -) e Iván Tyrrel (1943 -). Estudios rescatados de las bases de Abraham Maslow (1908-1970) y su pirámide de necesidades humanas.

Otra de las terapias humanistas muy desarrollada, es la terapia centrada en la persona. También conocida como orientación rogeriana. La terapia centrada en la persona es un enfoque humanista desarrollado por Carl Rogers (1902-1987), durante los años cuarenta y cincuenta del siglo XX. Esta terapia esta basada en la relación entre iguales, donde se intenta resolver un problema. La base de las terapias rogerianas son la cordialidad, la sinceridad y la comprensión delante del cliente. Con este enfoque es el cliente y no el terapeuta el que asume la responsabilidad de cambiar su vida. En lugar de trabajar sobre los motivos inconscientes del problema, como hacen las terapias psicodinámicas y psicoanalíticas, en este caso se presume de que el cliente sabe como se siente, ya que el cliente es el mejor experto en “sí mismo”. Existen tres pilares fundamentales en este tipo de terapia:

  • El terapeuta es “coherente con el cliente”, lo que significa que interactúa con él de forma sincera y auténtica y no manteniendo una fachada neutral como pudiera hacer un terapeuta psicodinámico.
  • El terapeuta le ofrece al cliente una “consideración positiva” incondicional, demostrándole su profunda preocupación, mostrándole aceptación y una actitud libre de prejuicios.
  • El terapeuta debe de hacer gala de una “compresión empática” hacia el cliente.

Según Rogers cuando estas tres condiciones están presentes en el terapeuta, el cliente se sentirá libre para expresarse, sin tener que preocuparse por lo que se piense de ellos o de si se le están juzgando.

El terapeuta no intenta cambiar la forma de pensar del cliente de ninguna manera (al contrario que en la terapia cognitivo conductual). Gracias a este enfoque los clientes se sienten libres para explorar los temas que sean más importante para ellos y no en aquellos que el terapeuta considere como tal, debido quizás a su deformación profesional vinculada al sesgo.

Esto permite que los clientes identifiquen por si mismos, formas de pensar alternativas, que después impulsaran para su desarrollo y su crecimiento personal. Ya que el papel del terapeuta en este caso es potenciar y facilitar este hecho creando un ambiente adecuado, libre de juicios y no dirigido.

Otro tipo de terapia humanista es la terapia centrada en las soluciones (TBCS) o terapia breve. Esta terapia desarrolla un enfoque que se centra más en implementar soluciones que en analizar problemas, como hacen casi todas las demás. Normalmente esta terapia dura entre tres y cinco sesiones, bastante menos que la terapia cognitivo conductual que puede durar más de doce sesiones y las terapias psicodinámicas que pueden durar años.

Algunos terapeutas dedican mucho su tiempo en pensar, hablar y analizar problemas, problemas que en la práctica puede que no acaben de desaparecer. El objetivo de la terapia breve centrada en las soluciones es utilizar los puntos fuertes del cliente y sus habilidades, para hallar esas soluciones, en lugar de invertir tiempo y energía en analizar los problemas. Esta terapia se ha trabajado mucho en los años ochenta y ha demostrado ser efectiva en gran variedad de casos muy concretos. Este tipo de terapia se basa en la técnica de preguntar respecto a la percepción del problema por parte del cliente. Para que de esta manera el propio cliente utilice sus recursos para resolverlo. Preguntas como: ¿cuéntame un momento en el que te sentiste feliz, aún teniendo ese problema?, ¿háblame de aquel momento en que ese problema no te pareció tan grave? etc.

Se suele utilizar una escala de avance del 0 al 10 para que el cliente se identifique donde se encuentra en ese momento, con respecto a un problema que debe ser concreto, y donde le gustaría estar… Eso le ayuda al cliente a identificar objetivos, metas y también a ser consciente de lograrlos cuando lo hace. Las escalas se pueden utilizar también para clasificar y evaluar la intensidad del problema.

Se trabaja en esta terapia con la percepción de la “pregunta milagro” es decir, que el cliente imagine que ocurre un milagro por la noche, mientras duerme, que soluciona su problema actual. Se le pregunta ¿qué sería diferente? Y ¿cómo cambiaria su vida?, eso le ayuda a visualizar como seria su futuro si el problema se arreglase. De esta manera el cliente inconscientemente empieza a dar pasos pequeños para obtener soluciones o intentar cambiar la situación. Este tipo de terapias se basan en lo que se denomino en EEUU en los años cincuenta terapias de sistemas, donde a nivel terapéutico sistémico destacan Salvador Minuchin (1921-2017) y Humberto Maturana (1928 -). Esta terapia se basa en los trabajos de Milton Erickson (1901-1980) el antropólogo Gregory Bateson (1904 -1980), Paul Watzlawick (1921-2007) y Virginia Satir (1916-1988).

Otra terapia humanista, es la terapia existencial. La terapia existencial busca explorar las dificultades desde una perspectiva más filosófica. Estudia temas como el significado de la vida, en lugar de adoptar un enfoque basado en la técnica psicoterapéutica. No se sumerge en el pasado del cliente, sino que se centra en el “aquí y ahora” como hemos dicho anteriormente. En este tipo de terapia, las dificultades emocionales y psicológicas se consideran conflictos internos causados por el enfrentamiento de la persona con aspectos fundamentales de la existencia como la inevitabilidad de la muerte, la libertad, la responsabilidad, el aislamiento existencial y los sinsentidos.

La terapia existencial tiene sus raíces en el enfoque humanista y también en el psicoanalítico y también esta muy influenciada por filósofos del siglo XIX (Nietzsche, Schopenhauer), durante la terapia se aboga al cliente a que se enfrente a los “cuatro reinos” o a las cuatro máximas preocupaciones del ser humano a nivel existencial. Su papel en el mundo físico, en el mundo social, en su mundo interior y en su mundo “ideal”. El objetivo de esta terapia es enseñar al cliente a lidiar con las grandes ansiedades vitales vinculada al significado de la vida y al libre albedrio a la hora de la toma de decisiones. De esta forma se intenta buscar un “sentido individual” en la vida de cada cliente. Este tipo de terapias están vinculadas a los estudios y prácticas psicoterapéuticas del gran psiquiatra y escritor de filosofía Irwin D. Yalom (1931 -), Rollo May (1909 – 1994) y el neurólogo y psiquiatra Viktor E. Frankl (1905 -1997) que conceptualizo el término de “resiliencia” psicológica vinculada a sus experiencias como recluso de los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau (1942-1945) de ahí su libro, “el hombre en busca de sentido”.

Nos queda finalmente una de las terapias más trabajadas actualmente dentro de las terapias humanistas que es la Gestalt. Terapia desarrollada por Fritz Perls (1893 – 1970), su esposa Laura Perls (1905 – 1990) y Paul Goodman (1911 -1972). La terapia Gestalt se centra en la experiencia de la persona en su conjunto (pensamientos, sentimientos y acciones) dentro del “aquí y ahora” lo contrario como decíamos antes de las terapias psicodinámicas. Esta terapia gira alrededor de las habilidades y técnicas que necesitamos desarrollar, para ser más conscientes de nuestros propios pensamientos, ideas y creencias, esto lo desarrolla la Gestalt con técnicas como los juegos de rol y la “silla vacía”.

Es una terapia que se enfoca más en los procesos que en los contenidos, se pone énfasis en lo que el cliente piensa en el momento concreto de la terapia, se basa en el “darse cuenta” consiste en que el paciente se da cuenta a través de un insight de lo que está sintiendo, pensando o haciendo. Para cambiar una conducta es imprescindible tomar plena consciencia de cuál es la función que cumple en la vida de la persona.

El aquí y ahora: vivir y sentir la realidad del presente de la persona, sin adjetivos. Para ello durante la terapia frecuentemente se recurre a la conciencia del propio cuerpo. No interesa tanto investigar los porqués (pasado), sino el cómo (presente) ¿Cómo me siento? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy evitando?

Se ayuda al paciente a descubrir la función orgánica de su acción ¿para qué estoy haciendo esto?, ¿para qué me castigo?, ¿qué estoy evitando?, y el terapeuta ayuda a descubrir al cliente, qué acciones realmente cubren una necesidad y cuáles están orientadas a satisfacer sus introyectos.

La Gestalt a través de los opuestos, pone en evidencia la interacción entre los mecanismos neuróticos de la introyección y la proyección.

La Terapia Gestalt también es heredera de las leyes de la psicologia (Gestalt) de la forma vinculada a la escuela alemana y a la Teoría de Campo de Kurt Lewin (1890 – 1947), de donde se extrae que el organismo (en este caso el individuo) es inseparable e indivisible del entorno, por lo que afecta y es afectado por este, co-creando nuevos universos. La Gestalt, deja de mirar al individuo aisladamente para considerarlo un elemento más de la situación, de tal manera que la persona crea y es creada por la situación, es actor y actuante de ella.

Por tanto, no se debe confundir la terapia Gestalt de Fritz Perls con las leyes de la psicología Gestalt de la escuela alemana, antes mencionada y vinculada a las percepciones y los estímulos establecidas por el psicólogo checo Max Wertheimer (1880 – 1943) estudiados al principio del siglo XX por él mismo, en colaboración con Wolfgang Köhler (1887 – 1967) y Kurt Koffka (1886 – 1941).

No obstante, a la terapia Gestalt se le debe dar un capítulo a parte por su importancia. Con lo cual hablaré de esta terapia en posteriores  post.

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