Proyectivos, ¿validez científica?…

Dentro de los test proyectivos uno de los más conocidos es la prueba de Rorschach, técnica evaluativa que consiste en leer manchas de tinta abstractas; donde el sujeto ha de interpretar figuras, sombras, claroscuros, formas, detalles, colores y movimiento, etc. Otro test parecido es el de Zulliger o llamado también TEST-Z. Y otro menos conocido que estos dos anteriores es el TAT (test de apercepción temática) de Henrry Murray. Donde aparecen láminas con escenas que dan lugar a que el sujeto construya una narrativa, de sucesos de acción: pasado, presente, futuro.

Se supone que el sujeto “proyectará” en su apercepción figuras en los test de Rorschach y Zulliger.  O historias a través de la construcción en el TAT, es decir pondrá “cosas suyas” en su manera de interpretar figuras o historias. Y es por eso que se llaman proyectivos, el sujeto se proyecta en esas laminas manchadas o en esas historias congeladas que aparecen en el TAT y nos da pistas sobre sus conflictos.

No obstante, en este post hablaremos del Rorschach. En un estudio realizado entre miembros de la División de Psicología de la APA, el Rorschach apareció en primer lugar como respuesta a la pregunta sobre cuáles pruebas les aconsejarían a los estudiantes recién graduados que aprendieran y/o perfeccionaran para su práctica clínica (Cohen y Swerdlik, 2001).

Se trata de la prueba psicológica enseñada con mayor frecuencia en los programas de psicología clínica universitaria de EEUU (Watkins, Campbell Y Manus, 1990) y es igualmente la mayormente utilizada en la práctica clínica profesional en el mismo país (Craig, 1990). También, el Rorschach se emplea de forma regular en el área forense (Piotrowski, 1996a, 1996b, Rapaport, 1946) y es ampliamente aceptado en los tribunales de los Estados Unidos de América (Meloy, Hansen y Weiner 1997; Weiner, Exner y Sciara, 1996).

Dada la subjetividad en las posibles interpretaciones proyectivas de las láminas, en la Rorschach Research Foundation (fundada en 1968), John E. Exner y otros profesionales realizaron profundas investigaciones sobre las mismas. Realizando comparaciones entre las cinco principales metodologías que se empleaban en aquel momento en Norteamérica. Dos de ellas, con los trabajos de tesis doctoral de los psicólogos Samuel Beck y Margaret Hertz. Y las otras tres posteriormente con el alemán Bruno Klopfer, que desde el momento de su llegada a EEUU en 1933 comienza a impartir cursos de Rorschach a solicitud de psicólogos y psiquiatras, entre los cuales se encontraba el polaco Zygmunt Piotrowski y el húngaro David Rapaport, quienes en 1938 empiezan a estudiar la eficacia de diferentes test, entre ellos el Rorschach, fundándose así la escuela americana.

A tener en cuenta que el primer ejemplar de Psicodiagnóstico de Rorschach aparece en los Estados Unidos, cinco años después de la desaparición física de su autor, el psiquiatra Hermann Rorschach (1884-1922), por tanto, el propio autor, no pudo desarrollar su técnica.

El empleo del Rorschach como herramienta de evaluación psicológica alcanzó sus más importantes niveles de sistematización, una vez construido y desarrollado por el neoyorquino John Exner, el Sistema Comprehensivo para la aplicación, codificación e interpretación de las respuestas al Rorschach.

Recibe el nombre de Sistema Comprehensivo de Exner un modelo de metodología interpretativo de la prueba de Rorschach, que surge en los años ochenta. El cual se emplea en la actualidad como el principal sistema para interpretar esta prueba proyectiva con el fin de que desaparezca su potencial subjetividad.

El sistema en cuestión se centra en una interpretación cuantitativa y operativizable de la información reflejada por el test en cuestión. A parte, se analizan también todos los criterios obtenidos de manera empírica y en base a la investigación generada a partir de la aplicación de Rorschach tanto por parte de los pacientes/clientes como por parte de los sistematizadores.

Esta prueba en su ejecución tiene un protocolo extenso y puede resultar complejo para alguien que no se haya formado en psicodiagnóstico y es agotador para el entrevistado, por el ejercicio de atención que requiere su ejecución. Por dicho motivo, también se suele especificar, el no administrarse en un día que el entrevistado tenga alguna otra prueba de psicodiagnóstico. Y se tiene que administrar por sistematizadores con la preparación específica en proyectivos, lo que requiere de formación en posgrado.  Ya que la administración del test requiere de una gran práctica, ojo clínico y mucha prudencia para el diagnóstico y sobre todo ética profesional.

La técnica del Rorschach (que en estricto rigor no es un test) ​ se utiliza principalmente para evaluar la personalidad. Consiste en una serie de diez láminas que presentan manchas de tinta, las cuales se caracterizan por su ambigüedad y falta de estructuración. Las imágenes tienen una simetría bilateral, que proviene de la forma en que originalmente se construyeron: doblando una hoja de papel por la mitad, con una mancha de tinta en medio. Al volver a desplegarlas, H. Rorschach fue encontrando perceptos inconcretos muy sugerentes que daban lugar, por su carácter no figurativo, a múltiples respuestas.

Diez láminas
fotografia sacada de -Towards Data Science-

Los informes que se entregan deben ser claros, específicos y solo ser entregados al cotejo científico y cuantitativo de validez y fiabilidad.  Ya que las interpretaciones realizadas, al caer en manos de otros sistematizadores, aunque sean de la profesión, sin suficiente conocimiento pueden ser interpretadas con sesgo, ignorancia, impericia o negligencia.

John E. Exner (1994) generó a partir de todos estos estudios anteriores, un sistema comprehensivo que pudiera ser empleado para codificar e interpretar los resultados obtenidos por la prueba de Rorschach, naciendo su Sistema Comprehensivo de Exner. A pesar de que el sistema nace para ayudar a interpretar esta prueba, lo cierto es que algunos autores han terminado validándolo para hacer lo propio con otras pruebas proyectivas, como el Test de Hans Zulliger, comentado anteriormente, a nivel de selección de personal (Zdunic, 2002).

El sistema de (Exner, 1996), puede entrar en juego una vez se ha aplicado la prueba en cuestión, y proporciona en primer lugar un marco común en el que configurar grandes categorías de elementos a valorar (que posteriormente se interpretarán). En este sentido, Exner integra los elementos que el propio Rorschach y algunos de los sistemas interpretativos posteriores generaron para proponer que ante la ejecución de esta prueba el profesional debe fijarse en los siguientes elementos.

  • Localización: Uno de los factores a valorar es qué partes de la mancha integran la respuesta del sujeto. Es decir, si el elemento que el sujeto dice ver lo encuentra en la totalidad de la mancha, en un detalle, en partes diferentes o en las partes en blanco.
  • Determinantes: Se trata del tipo de elementos o aspectos de la mancha que han determinado la respuesta emitida. Uno de estos determinantes a valorar es la forma, la cual es el determinante más relevante y el que más suele explicar el sujeto cuando cuenta que ve. Después se analiza movimiento, color, forma, sombreado etc.
  • Contenido: Este aspecto, fundamental en la valoración, se basa en la identificación del tipo de contenido que el sujeto dice ver en la mancha. En general se considera que las respuestas o tipos de contenido más habituales incluyen figuras humanas, plantas, animales, anatomía o partes de personas o animales. Así como objetos, órganos o elementos sexuales o artísticos, entre otros.
  • Calidad evolutiva: Este aspecto puede parecer difícil de determinar, pero se basa en valorar el nivel de concreción y de utilización de las diversas partes de la mancha para conformar un estímulo a la hora de dar una respuesta.
  • Calidad formal: Valorar la calidad formal precisa del uso de tablas concretas en la que podemos comprobar si las respuestas del paciente resultan justificables a partir de los elementos y formas de la mancha.
  • Actividad organizativa: Principalmente, este aspecto a valorar se refiere a si el conjunto de elementos que el sujeto puede haber visto en la mancha se encuentran relacionados entre sí.
  • Frecuencia: Finalmente, hay que valorar si las respuestas del paciente son relativamente habituales en la población de referencia o por el contrario son originales y poco habituales.
  • Fenómenos especiales: Además de ello cabe valorar también si existen los llamados fenómenos especiales, es decir, elementos extraños que hacen poco habituales las respuestas., Cambios conductuales del sujeto que realiza el test, respecto a un estímulo de la lámina, perseveraciones, confabulaciones, críticas o contaminaciones respecto a la prueba.

También hay que valorar si hay personalizaciones o si se observan movimientos agresivos (por ejemplo, ve un apuñalamiento), aspectos mórbidos (cadáveres, heridos…) o cooperativos (un abrazo), o incluso si dicen ver algún concepto abstracto. Este aspecto no se valora siempre, pero suele añadirse si existen alteraciones poco usuales.

Con todos estos aspectos se analiza la validez, no obstante, para tener en cuenta la fiabilidad, se valoran a la hora de corregir, los datos a nivel global y no a nivel individual. Todas las informaciones individuales previas tienen un significado: el tiempo, número de respuestas, localizaciones, contenidos (por ejemplo, figuras humanas suelen relacionarse a este tipo de relaciones, anatomía a preocupaciones y narcisismos, figuras sexuales a represiones… pero también depende de la proporción y la frecuencia con que aparezcan). Son determinantes el movimiento o el nivel de frecuencia de las respuestas. Pero todos estos datos para hacerse globales se tienen que vehicular entre sí, a través de unos controles que referencian a siete estructuras de personalidades diferentes.

  • Control Lambda, o condicionamiento clásico: El conjunto de variables que forman esta agrupación son todas aquellas que nos permiten analizar si el evaluado es capaz de organizarse y mantenerse enfocado, de tal manera que controla sus procesos de pensamiento y emocionales. Se trata del elemento más relevante de la estructura, ya que establece la capacidad de tomar decisiones y actuar. Con el Lambda se analizan también las situaciones afectivas del sujeto y que pueden valorarse a partir de la relación entre las respuestas de forma pura y el total de respuestas dadas. También se estudian las dilataciones o refracciones estimulares, introversión, extroversión etc.
  • Control de Afectos: Este conjunto de variables nos permite valorar la esfera emocional y afectiva del sujeto, dando información sobre cómo se regulan las descargas emocionales, la presencia de constricción emocional, el interés y valor dado al ámbito emocional y la proporción afectiva. Así como, los recursos mentales para hacer frente a las situaciones complejas o la presencia de superficialidad u oposicionismo. También permite ver la existencia de tendencias depresivas. (respecto a la proporción de respuestas respecto forma y color de las láminas o espacios en blanco de las mismas).
  • Control del Procesamiento de la información: En este caso, se valoran la existencia de esfuerzo organizativo por parte del sujeto, así como la manera en la cual procesa e integra la información. Se vincula también a lo cognitivo (concretamente a la presencia o ausencia de recursos) y a lo motivacional. Se valora si prestan atención al detalle o si se esfuerzan en procesar la información. En este sentido se valoran el número de actividades organizativas, o las frecuencias de las localizaciones utilizadas.
  • Control perceptivo o mediación: La medicación puede ser más compleja de entender que otras facetas a evaluar, pero principalmente hace referencia a la manera en que el sujeto percibe la realidad de manera adecuada y se adscribe a las respuestas convencionales. Se vincula a porcentaje de respuestas convencionales, populares o el uso de localizaciones extrañas en los espacios en blanco de las láminas.
  • Control de Ideación: En este punto se explora la manera en que la persona piensa y conoce. La parte cognitiva e intelectual. En este caso pueden evaluarse aspectos como la intelectualización, la presencia de síndrome de Blancanieves (evitación de responsabilidades), rigidez, claridad de pensamiento, orientación y racionalidad. Se vincula a las facetas concreción/abstracción de las láminas, contaminaciones, incongruencias de interpretación y movimientos pasivos y activos del sujeto, entre otros.
  • Control Interpersonal: Este ámbito hace referencia obviamente a la manera en que el sujeto se relaciona con los demás, valorándose su interés interpersonal en base a la autoimagen, la tendencia a visualizar escenas cooperativas o agresivas. También puede interpretarse en base a los determinantes como las texturas, que puede indicar necesidad de cercanía, o el uso o no uso de determinados contenidos en las respuestas.
  • Control auto perceptivo: En este caso, se valora la percepción del sujeto respecto a sí mismo, en base al índice egocentrismo (elevado implicaría alta autoestima, bajo podría indicar baja autoestima) y puede verse en la presencia de reflejos, contenidos mórbidos, anatómicos o de usos del rasgo dependiente forma-dimensión.

Pero últimamente los test proyectivos, aún trabajados por la escuela americana con el sistema comprehensivo de Exner y también posteriormente por la escuela romana, en (Rorschach, 1964). Son cuestionados por su veracidad y eficacia comparándoles incluso con el tarot y la astrología, afirmando que no pueden servir como técnica dentro de la psicología forense, algo cuanto menos chocante. Información publicada en un artículo llamado “Test de Rorschach, el tarot con bata blanca” ver link. Y de ahí que haya desarrollado este post con el fin de dar un poquito más de información, y claridad sobre el tema.

Respecto de los proyectivos y el tarot. Hasta donde yo sé, sólo los terapeutas junguianos se han interesado por el Tarot. Y lo han hecho partiendo de la base de que, en los arcanos del Tarot, el individuo puede proyectarse y de ahí deducirse cuestiones sobre su proceso vital o individuación, (cuestiones de la que hablaré en futuros post).

No obstante, para muchos psicólogos, resulta evidente que los conceptos de introtensión y extratensión que Rorschach utilizaba en su psicodiagnóstico son influencia directa de los desarrollos teóricos de Carl Gustav Jung sobre la introversión y la extroversión. ​ Sin embargo, según el propio Jung señaló en su momento, él y Rorschach, aun siendo prácticamente coetáneos, jamás llegaron a conocerse personalmente. Ya que éste último murió relativamente joven.

También, hacer notar, que existen dos diferencias fundamentales entre las pruebas anteriormente citadas (Rorschach, Zulliger, TAT) y el Tarot. Este último necesita de un mediador. El individuo no se proyecta directamente sobre la carta, sino que existe una segunda persona que hace la “tirada” y la lectura. Por tanto, no es una proyección del propio sujeto respecto de lo que percibe.

Otra diferencia fundamental es que el Tarot no es un test diagnóstico de la “psique” ni lo pretende, simplemente es un instrumento que bien utilizado puede ser terapéutico en sí mismo pues representa una especie de mapa sobre el proceso de individuación. Ya que las cartas del tarot representan, en cierta medida, los arquetipos junguianos, (Nichols, 2012).

Referencias bibliográficas:

Cohen, R., Swerdlik, M. (2001): “Pruebas y Evaluación Psicológicas. Introducción a las pruebas y a la medición”. México. McGraw Hill.

Craig, R. (1990): “Current utilization of psychological tests at diagnostic practicum sites”. Trabajo presentado en el Annual Meeting of the Society for Personality Assessment. San Diego, USA.

Exner, J. (1994) “El Rorschach. Un Sistema Comprehensivo”. Vol 1: Fundamentos Básicos. Rorschach Workshops. Psimática. Madrid, España.

Exner, J. (1996) “Manual de codificación del Rorschach”. Edit. Psimática. Madrid, España.

Meloy, J., Hansen, T y Weiner, I. (1997): “Authority of the Rorschach: Legal citations during the past 50 years”. Journal of Personality Assessment. 69, pp. 53-62.

Nichols, S. (2012). “Jung y el tarot”. Ed. Kairós, Barcelona.

Piotrowski, C. (1996a): “The Rorschach in contemporary forensic psychology”. Ed: Psychological Reports. 78, p.458.

Piotrowski, C. (1996b): “Use of the Rorschach in forensic practice”. Perceptual and Motor Skills. 82, p.254.

Rapaport D. (1946) “Test de diagnóstico psicológico”. Argentina: Editorial Paidós; 1946.

Rorschach H. (1964) “Psicodiagnóstico”. 4ta. ed. La Habana: Edición Revolucionaria; 1964. p. 25-116.

Watkins, C., Campbell, V y Manus, M. (1990): “Personality assessment training in counseling psychology programs”. Journal of Personality Assessment. 55, 380-383.

Zdunic, A. (2002). “El modelo de codificación del Sistema Comprehensivo en el Test de Zulliger”. Ensayo para el uso de la prueba como instrumento de evaluación en selección de personal: la influencia del contexto de administración por Angélica Zdunic. Tesis Doctoral. Universidad de Palermo. Argentina.

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