El poder de la sombra, en el héroe traumatizado.

Voy a darme el permiso -no sé si lo conseguiré-  de analizar de una manera bastante sintética y desde la humildad, la figura de un mito contemporáneo del comic; para explicar “el viaje del héroe” a nivel del inconsciente colectivo. Concepto que está muy ligado al arquetipo de la “sombra” como parte del psiquismo profundo postulado por Jung, Campbell, Jacobi, von Franz; Rollo May a nivel existencialista y toda la escuela psicoanalítica postjunguiana. Para así poder transmitirles mejor el concepto psicológico de “sombra o proyección”.  Lo voy a realizar tocando diversos “corpus teóricos” desde la ontogénesis del mito hasta la antropología, pasando por la simbología, la psicología, el sueño, la filosofía, la religión, la cultura y el arte en general; sobre todo el pictórico, literario y cinematográfico. De esta manera ampliaré el post anterior referido a “memorias colectivas y arquetipos”, que sugiero de lectura obligada, para poder entender esta disertación escrita.

Vuelve “el caballero oscuro”, vuelve “Batman”.

Está claro, que las sociedades en crisis necesitan héroes y si no los tienen los buscan y si no, los crean aunque sea a garabatos. Batman es un mito contemporáneo con un perfil psicológico, simbólico y arquetipal muy denso. Batman es el superhéroe por antonomasia en los periodos sociales de crisis, sobre todo en Estados Unidos. No obstante empezaremos con un poco de historia.

El Crac de Wall Street de 1929 hizo que las estructuras económicas y sociales de Estados Unidos se tambaleasen. El paro y la destrucción del tejido agrario tuvo como consecuencia, que la gente y la sociedad en si misma fuera refractaria a la bonhomía. Se perdió la confianza en el individuo y en la familia como fuente de producción y se perdieron todos los principios morales y éticos convirtiéndose la estructura social en un caos. Valía todo, la gente se suicidaba o perdía los principios para poder conseguir dinero y estabilidad social. Cualquier fin justificaba los medios. Ley seca, contrabando ilegal, mafias… Acorralado el Presidente Hoover, que no quiso la intervención federal, señalo a Europa como responsable de la crisis. La economía en caída libre hizo que cuando Roosvelt en 1933 se sentara en el despacho oval, hubiera dieciséis millones de personas sin trabajo y sin ningún tipo de seguro social. Creándose de esta manera “guetos”, los llamados Hoovervilles donde se hacinaban parados, emigrantes y miles de marginados, (Croley, 2007) en Herbert Croley, 1909.

Es justamente en este año 1933 cuando surgieron las revistas de comics con el fin de publicar las tiras que llevaban años publicándose en los periódicos. Es en ese año cuando nació la empresa “New Fun Comics” que publicaría continuadamente a pesar de la gran depresión hasta el año 1947. Empresa que representaba al “National Periodical Publications” de Nueva York. La cual creó una tira de comics de detectives, en el año 1937 a través de dos empresas filiales que pasarían a llamarse Detective Comics, abreviado DC comics y Action Comics. Esta última filial, publicaría en el año 1938 la primera tira de “Superman” creada por Jerry Siegel y Joe Shuster proyectada más para un “target” infantil y juvenil. Y en el año siguiente en DC comics en su número 27 de fascículo aparecería por primera vez “Batman” creado por Bob Kane y Bill Finger, destinado a un “target” mas adulto. Dando así la réplica a Action Comics y a “Superman”. Reseñar que al hilo de este crecimiento del comic, en 1940 se crearía otra empresa “Fawcett Comic” que crearía el personaje del “Capitan Marvel” creado por Charles Clarence Beck y Bill Parker. De ahí nacería Marvel Comics.

A nivel artístico el comic lo define McLoud (1993) como un conjunto de imágenes yuxtapuestas en un orden deliberado con el fin de transmitir un mensaje al lector y que este tenga una reacción estética. Ahora bien, como el mismo autor afirma, los inicios del cómic pueden trazarse a los inicios mismos de la humanidad; a las pinturas rupestres, a los jeroglíficos, los códices prehispánicos, las caricaturas satíricas de animales en Japón y, desde luego, el tapiz de Bayeux que narra la conquista de Inglaterra por parte de los normandos.

Y volviendo a Batman, nos vamos a los jeroglíficos y los códices para saber el significado ontogénico y simbólico del murciélago. En la colección egipcia del Museo de Historia del Arte en Viena se conserva una figura de serpentina, datada a finales del IV milenio a.C (nº inv. 1180) que representa, sin lugar a dudas, un murciélago con las alas extendidas y con dos orificios en la parte superior por donde se sujetaba quedando el animal suspendido en posición invertida. La perfección al tallar el mamífero induce a pensar en la reproducción de una entidad divina que en época posterior tiende a desaparecer.

Durante el Reino Medio en Egipto, se descubre una pintura en la tumba de Baket III donde claramente se dibuja este animal, inmortalizado también en una “óstraka” –fragmento de cerámica-  que se conserva en el Museo de El Cairo, datado en el Reino Nuevo. Más tarde, en el Período Tardío y Ptolomaico reaparece la figura del murciélago y se encuentra tanto en forma de amuleto como en estatuillas de bronce. (*)

Por tanto queda claro que este animal podía ser una deidad para los egipcios, por sus cualidades físicas. Su aparente buena vista, su facilidad para volar en la noche sin tropiezos, su aspecto durante el día -envuelto en el sudario que forman sus alas- son características que inducen a situarlo como un genio protector del Más Allá, quizá destinado a ayudar al difunto a moverse en la oscuridad. Debido a la creencia errónea de su agudeza visual, el murciélago se empleó en recetas médicas para remediar problemas de los ojos. Hoy en día todos sabemos que estos quirópteros se guían por las membranas nasales y las orejas que utilizan como antenas para potenciar así la captación de ultrasonidos y poder situarse a través de la ecolocalización. Ya que su visión suele ser muy deficitaria, casi nula.

La mitología china arroja una luz positiva sobre los murciélagos. Se los veía como símbolo de buena suerte y de prosperidad. En el Japón, el murciélago se considera símbolo de buena suerte, primordialmente por ser un talismán típico, que se vende en medallones que representan a un árbol con raíces y ramas como símbolo de vida. El árbol está rodeado de cinco murciélagos pintados de color rojo, que significan asimismo muchos bienes de fortuna, como la longevidad, riqueza, salud, amor, virtud,  vida y muerte natural. Ya que para estas culturas la muerte es renacimiento.

En América del norte. Tanto los Apaches como las tribus  indias Cherokees, también disfrutaban de los murciélagos y veían su presencia como símbolo de que algo bueno iba a suceder. El misterio de la creación es a menudo explorado en la mitología, y el murciélago es, sin duda una criatura misteriosa, diferente a cualquier otra, debido a sus hábitos y apariencia física única; que componen su dualidad de mamífero  de cría y ave voladora. Para los indios “Zuni” de Arizona y Nuevo Méjico, los murciélagos son anunciadores de la lluvia.

En la mitología Yanomami de América del sur,  el murciélago se desplazaba de un lugar a otro y resucitaba a los Yanomami que estaban muertos. Acudía junto a aquellos a los que afligía un duelo e incluso tenía el poder de hacer revivir a los niños cuyo cadáver ya olía mal. Cuando quería hacer recobrar la vida a un muerto, deslizaba los dedos a lo largo de las cuerdas de la hamaca donde yacía el difunto y suavemente le palpaba recobrando la vida. En un mito de los indios “chamies”, colombianos el héroe mítico “Aribada” mata el murciélago “Inka”, para apoderarse de su poder de adormecer a sus víctimas de forma hipnótica.

De hecho para los Mayas y los Aztecas, el murciélago es un icono de la dualidad extrema y el tutor de los infiernos y el inframundo, una deidad denominada “Zotz”. Pero hay que matizar que el inframundo de estas civilizaciones es el inicio del camino hacia la luz. Nada que ver con el infierno judeocristiano. En (Popol Vuh, 1979)

En Tikopia (Polinesia) la gran mayoría de especies se asocian con seres sobrenaturales. Los indígenas cuentan que cuando un hombre sorprende a un murciélago que come frutos en su jardín o que roe una nuez de coco, si es una persona prudente, no busca matarlo, pero se contenta con hacerlo huir, rezándole bajo el nombre de Pu (antepasado), en el momento que alza el vuelo batiendo las alas, para ir a buscar su alimento a otra parte. Se trata con miramiento, por miedo de que no sea más que un “atua” (espíritu) disfrazado de animal, pues no le perdonará tratarlo brutalmente y se vengará volviendo continuamente a robar su fruta.

En África, según una tradición iniciática “peúl”, el murciélago reviste una doble significación. Por un lado es la imagen de la perspicacia ya que ve incluso en la oscuridad cuando todo el mundo está sumergido en la noche. Por el otro es la figura del enemigo de la luz, del extravagante que hace todo a contrapelo y que ve todo al revés como un hombre suspendido por los pies.

Sin embargo, para los griegos el murciélago era un animal híbrido, de aspecto siniestro y fantasmal. Fue considerado símbolo de inteligencia seguramente por su habilidad para volar por la noche sin tropezar con los obstáculos. Por su condición híbrida, descrita en los libros de Historia Natural, se le ha atribuido el simbolismo de la hipocresía. También contribuyó a este significado la fábula etiológica de Esopo (470 a. C.) titulada “El murciélago, la zarza y la gaviota”. Junto a las rapaces nocturnas se les ha bautizado a los murciélagos como los señores de las tinieblas. En la fabula antes mencionada, Esopo comenta que el murciélago como la lechuza y otras aves nocturnas, huye de la luz del día porque cometió un delito y desea ocultarse; en este caso simboliza a los que se esconden de los acreedores. (Martín y Róspide, 1989)

Es en la crisis de la Edad Media y principio del Renacimiento cuando el gótico tiene su máximo esplendor. Según Jurgis Baltrusaitis (1983) las primeras representaciones del Diablo con alas de murciélago son del siglo XIII. En la antigua Roma, el divino Basilio escribió: “el murciélago por naturaleza está relacionado con el demonio”. En el período Barroco también se le consideraba el símbolo del anticristo y por tanto del demonio. Esto explica por qué el arte cristiano representa al demonio y a su séquito infernal con las alas de murciélago, mientras que a los ángeles se les muestra con alas de pájaro.

El humanista italiano Andrea Alciato (1515), en Alciato (1985) en su emblema LXII, dedicado al murciélago, que aparece al atardecer, sirve para designar a los hombres de mala fama, que no salen de casa ni a lugar público por temor a la justicia, a los filósofos que están ofuscados y sólo ven falsedades y a los astutos que hacen oscuros manejos y no tienen crédito en ninguna parte. Ya que en aquella época, vinculada al renacimiento y a las obras de Da Vinci, se asocia la luz con la sabiduría, mientras que las tinieblas en las que realiza su actividad el murciélago, representan la ignorancia. Y una de las obras básicas de Da Vinci, es su máquina voladora. Su ornitóptero fue desechado socialmente ya que para que funcionara el anatomista Leonardo lo había fabricado con la morfología del murciélago, ya que no deja de ser un mamífero volador. Por tanto era un anatema para las creencias religiosas cristianas imperantes en la época, en (Diego, 1995).

A partir del siglo XVIII, según asegura (Baltrusaitis, 1983), occidente adopta las alas de murciélago y la representación de los demonios se hace necesariamente de esta manera; a su vez, estos demonios se consideran como seres que habitan entre rocas y cavernas. Con base en dichas concepciones se puede observar una mutación en ciertos animales que en las culturas orientales se consideran muy positivos y transformadores a nivel cosmológico. Y que pasan a ser en la cultura cristiana representaciones de diablos como por ejemplo el dragón, los grifos, los centauros e incluso las sirenas. De modo que se da, de nuevo, una importante hibridación de las criaturas. Incluso los hombres comienzan a adoptar las características diabólicas: crestas y alas para cascos y armaduras en general, guerreros y justicieros visten de demonio en el Medievo para infundir miedo en sus enemigos. La temeridad del demonio se desplaza pues a hombres de fuerza pero que no necesariamente son malignos en el sentido religioso, más específicamente se toman cualidades de manera simbólica para generar un impacto de manera que pueden ser como un demonio en tanto temido y respetado pero, a la vez, un ser en el cual la humanidad confía para hacer el bien en esferas mayores a la existencia terrenal. Y es realmente en occidente, y de esta manera donde parte la ontogénesis en el mito de Batman.

Posteriormente y a nivel antropológico el eminente Lévy-Strauss (1971) nos informa de que en varias civilizaciones y de forma general, los mitos asocian a los murciélagos con la sangre y los orificios corporales. Así los “Koguis” de la sierra de Santa Marta (Colombia) conciben una asociación entre el murciélago y la sangre menstrual. ¿Te ha mordido el murciélago? se preguntan las mujeres para saber si una está indispuesta o tiene la regla. Los jóvenes dicen de una muchacha núbil que ya es mujer, puesto que el murciélago le ha mordido. También en la mitología del pueblo Kággaba, el murciélago es el primer animal de la creación, producto del amor incestuoso entre el sol y su hijo.

El mito más vinculado a la imagen del murciélago quizás sea el del vampiro. Se introdujo en la leyenda moderna cuando los exploradores de la América Central descubrieron un murciélago con horribles costumbres alimenticias. A este desafortunado murciélago se le ha asignado el papel de villano en las historias de terror tradicionales. Se encuentra en el folklore de todos los países y en la literatura con el célebre “Drácula” (1897) de Abraham Stoker, Es entonces cuando el murciélago se convirtió en vampiro y se fijó en la imaginación popular. A través del cine se mantiene la creencia de que sólo buscaban el momento en que la víctima empezaba a dormirse para morderla en el cuello y tomar la sangre de sus venas, lo cierto es que muerden en cualquier parte del cuerpo. La idea de un murciélago demoníaco, capaz de chupar la sangre de hombres y mujeres dormidos en la cubierta de los barcos, tiene su origen en los relatos de viajeros que regresaban del Nuevo Mundo.

Un ilustrado como Jacques Rousseau (1712-1778) daría pábulo a la veracidad de la historia de los vampiros, aduciendo la existencia de informes oficiales y contrastando el testimonio de personas solventes, como médicos, teólogos y juristas De hecho en el año 1762 en una carta dirigida a Cristophe de Beaumot, el arzobispo de Paris; no sin ironía, Rousseau le recordaba que existían muchas más evidencias para aceptar la existencia de los vampiros, que pruebas para sustentar la existencia de Cristo en la religión católica.

La Universidad no fue ajena al interés suscitado por la enigmática figura del vampiro. Desde finales del siglo XVII hasta mediados del XVIII, un cuantioso número de monografías, tesis y tratados académicos, surgidos en su mayoría en ambientes universitarios de la ciudad de Leipzig, se encargaron de analizar la rara naturaleza de estas extrañas criaturas. Así pues, este mito basado en Ralph el Negro, guerrero que pacifico la zona de Valaquia en Rumania, la cual estuvo asolada por guerras e invasiones por los turcos y mongoles. Forjo su reinado consolidando su dinastía cuyos descendientes gobernaron con los títulos de “Vlad o Vaivode” (conde). Según unos manuscritos turcos  del siglo XVI, fue el cruel Vlad Drakul (dragón-diablo), hijo de Ralph el Negro, quien estableció a la familia Bassarab como gobernante en Valaquia que tenía su feudo de sangre en Transilvania. Posteriormente el hijo de éste y nieto de Ralph fue conocido como el “Empalador” (empalaba a sus prisioneros en estacas puntiagudas y decían que bebía su sangre); se llamaba Vlad Tepes y es de este personaje en el corazón de los Cárpatos, de donde se supone que surgió el mito del Conde Drácula y no de su padre Vlad Drakul. (Marino, 1996)

Este mito de la literatura fantástica, se vio alimentado por la literatura de los románticos y neogóticos. No solo por Stoker, sino también Lord Byron, Goethe o Coleridge utilizaron también esta mitología. Escritores posteriores como Allan Poe, Machen, Lovecraft, Merritt o, ya más cercanos, Ane Rice o Stephen King, combinan los elementos y las sensaciones de horror y terror con el viejo regusto romántico por lo siniestro, lo oculto y lo gótico. Utilizando la teatralidad de elementos sublimes, sobrecogedores e inquietantes, pero a la vez atractivos. Así, una montaña, una tormenta o una tempestad tienen un gran poder de atracción si las envolvemos en las sombras, además de generar inquietud. La naturaleza nos muestra la noche, las borrascas, las tempestades… en su forma más sublime y aterradora.

Dentro de la arquitectura, destacan los castillos, las ruinas, los cementerios… Todo ello contribuye a crear cierta atmósfera gótica. Destacan los pasadizos secretos que no se sabe a dónde llevan, puertas secretas que no se abren nunca, habitaciones cerradas que despiertan la curiosidad del protagonista, ambientes sombríos y oscuros. Ventanas que no cierran bien, extraños ruidos nocturnos… Todo ello contribuye a crear cierta atmósfera. Apariciones misteriosas y volátiles.  Sonidos de procedencia desconocida o de procedencia sobrenatural. Sonidos que anuncian la aparición de algo terrible u horrible. Personajes de aspecto extraño, amenazante, feo e inquietante. Los huérfanos son un elemento que muestra desprotección. Las heroínas suelen ser huérfanas sin nadie que las proteja.

Y es desde la ontogénesis del mito y la estructura antropológica del arquetipo del murciélago en las distintas civilizaciones; desde la sombra Junguiana psicoanalítica y desde el neogoticismo romántico ligado al expresionismo y al existencialismo. Desde  donde ya se le puede dar una estructura simbólico-filosófica, psicológica, cultural y artística al personaje de Batman. Desde el héroe transformador de las crisis sociales.

Para empezar con el trazo psicológico de Batman como superhéroe y antes de explicar su proceso de individuación arquetipal según Jung. Vamos a partir de la base teórica de Gilbert Durand, mitólogo, iconólogo y crítico de arte francés que perteneció al Circulo de Eranos, junto con Carl Jung, Jacobi, Mircea Eliade, Joseph Campbell, Karoly Kerenyi y Erich Newman, entre otros.

Según Durand, la comprensión de la imaginación y de lo simbólico, a pesar de ser a la vez individual y colectiva, trasciende las sociedades y se erige como un aspecto propio de la trama universal o cósmica que, sí está mediada por el tiempo y la historia cíclica. Como una consideración cíclica, la vida y la muerte no son consideradas como algo tan contundente y delimitado como se comprende generalmente. La vida y la muerte se presentan a menudo de diferentes formas, hay diferentes momentos de muerte y diferentes momentos de nacimiento. Dichas muertes y dichas vidas están ligadas a procesos biológicos también por lo que la mayoría de las imágenes están relacionadas con el cuerpo y lo material. (Durand. 2004).

Los reflejos de las estructuras son las otras proyecciones dominantes que surgen de la fuerza diurna y la nocturna. Con relación a los procesos biológicos, el reflejo vertical estaría relacionado con el levantarse, ponerse de pie y el caerse también; dichas representaciones verticales se relacionan con la ascensión y con los descensos. Los opuestos siempre aparecerán juntos en tanto son causa y consecuencia mutuamente. La verticalidad está relacionada entonces con aquello que es mayor al espacio, al mundo en el sentido del desarrollo humano, el conocimiento por ejemplo, el trabajo que por siglos tuvo una connotación mucho más trascendental que la mera supervivencia, la sublimación, la espiritualidad etc. El descenso, por otro lado está relacionado con la parte dominante digestiva relacionada a lo íntimo, a los procesos de digestión cíclicos, a los procesos sexuales y a los procesos de muerte como las guerras. Serian la extrapolación de las pulsiones libidinales de vida y las de muerte conceptualizadas en el psicoanálisis por Freud. (Durand. 2004).

Es decir el régimen diurno  se asocia con el hombre, la vida, los seres animados, el sol, los rayos y el trueno, es decir todo lo procedente del cielo. El ascenso está ligado a las montañas, los pájaros, escaleras chamánicas, ángeles, y purificación…  En oposición el régimen nocturno se asocia a la mujer, la tierra, el mar, los seres marinos y la muerte como factor regenerativo.

El régimen nocturno se asocia con la oscuridad, (la menstruación y el pecado en la mujer, mito de Adán y Eva de la cultura judeocristiana), como siempre mal interpretado.  El descenso está ligado a lo digestivo y sexual. Se asocia a lo cíclico, donde la muerte pierde gran parte de su fatalidad en tanto sugiere un retorno. De hecho, la muerte se integra al ciclo de la vida a partir de lo femenino, la tierra, la luna, el agua todo lo que crea vida. Esto se puede apreciar en los relatos y ritos que conllevan las iniciaciones y los ciclos de aprendizaje estudiados y analizados en casi todas las civilizaciones y en los que ahonda Jung.

A nivel biológico los ciclos de la respuesta sexual en el orgasmo; en la mujer son ondulados y repetitivos análogos a la cadencia de las olas del mar (energía Yin) terrestre, y en el hombre son explosivos análogos a un trueno o un relámpago (energía Yang) celeste. Según la filosofía oriental y la cultura china y japonesa el “Wu.Ki” es el vacío, el estado primigenio del universo no diferenciado. La quietud, se suele representar por un círculo vacío. De aquí surgió el cambio que a su vez originó la polaridad de los opuestos, el Yin y el Yang. La unión del Yin y el Yang como un todo indiferenciado y complementado a la vez, es el Tao. Siendo este la unidad de todas las cosas y la manera en que funciona el universo. Por lo tanto el Yin y el Yang describen una imagen dual de la realidad cambiante en oposición al Tao, que es la realidad que no cambia, que siempre ha sido, es y será; meta y a la vez punto de partida del cosmos.

A que nos suena esto. ¿murciélagos híbridos que son mamíferos y vuelan en la oscuridad?, ¿sangre, menstruación, ciclos sexuales de vida y muerte?, ¿el vampirismo gótico? ¿ritos iniciáticos? ¿cielo, infierno?  El régimen nocturno, como oscuridad caracteriza el descenso pero, también se relaciona con el aprendizaje y lo cíclico. Se refiere más a un descenso dominado, a un aprendizaje y a un control sobre uno mismo. Dentro de las referencias del régimen nocturno se encuentran los gnomos, los trolls, duendes, murciélagos, gatos, etc.

Dentro de la noche se encuentra la romantización de la mujer, las aguas, el mar, la luna, lo profundo, la intimidad, el reposo, el útero materno, el liquido amniótico. Lo nocturno alude al espacio, al vacío como centro, como fondo, como conocimiento, como profundidad y homogeneidad, como valor intrínseco e instrospectivo. Los dragones, las brujas, los magos, los murciélagos y todos los símbolos relacionados hacen parte de este tiempo cíclico, del progreso en espiral; de la transformación, el retorno que se considera un renacimiento. (Durand. 2004).

Batman siempre renace de la oscuridad, su descenso a las sombras es un aprendizaje a través del control de sus miedos, de sus complejos, de lo que odia en sí mismo, para a través de su seguridad proyectar sus miedos en sus enemigos. Amparándose en las sombras y en una distopia social como es Gotham. Bruce Wayne lo que más teme es al imaginario occidental cultural y religioso del murciélago. Pero se une a él y lo absorbe en todas sus cualidades y en todo su contenido. Solo cuando es capaz de asumir sus demonios puede iluminarse. En el antagonismo de dichas imágenes se encuentra la oposición y la tensión que comentaba (Durand, 2004). El simbolismo imaginario, entonces, se basa en el reconocimiento de las constantes antagónicas del pensamiento de las épocas y de los ciclos que son regenerativos.

Los relatos de superhéroes oscuros o antihéroes contienen todas las imágenes de oposición arquetípicas y como tal se anclan instantáneamente en nuestro inconsciente pasando a convertirse en un aspecto configurador de la realidad, más allá de las imágenes. Son dichos valores trascendentales los que tendemos a proyectar. Cuando se realiza una asociación a un superhéroe, ésta no se limita a la historia del mismo en su planeta alienígeno, como “Superman”, o al asesinato de sus padres, como “Batman”; las asociaciones, y la personificación de los niños cuando se disfrazan y se convierten en el personaje al que representan, trae consigo los valores cíclicos cosmogónicos circulares y los lineales temporales y psicológicos, la oscuridad, la muerte, etc.

El murciélago es un ave nocturna, que durante el día rehúye la luz del sol y en la madrugada se retira a una húmeda caverna y se cuelga boca abajo para recuperar su energía. Según la creencia popular es un chupador de sangre y tiene la hábil tendencia a enredarse en el cabello humano y desatar ataques de histeria. El murciélago se nos antoja una aberración un monstruo de la naturaleza, un ratón con alas, de ahí que etimológicamente del latín, se denomine “muscaecus”. -mus- ratón, -caecus- ciego. Tenemos la tendencia arquetípica de considerar cualquier deformación como demoniaca. Y esto lo extrapolamos a nuestro inconsciente y al psiquismo de nuestros sueños. Realmente no tendría por qué ser así, pero culturalmente en occidente lo es. Es decir consideramos lo deforme como demoniaco. Y el expresionismo como arte, es la deformación de la realidad.

            “…Si dejaba dormir a la razón, caerían sobre él los sueños, sueños yermos, sueños llenos de monstruos con alas de murciélago y caras de gato”. (Goya, 1799)

En (Fentchwanger, 1994) explicaciones rescatadas del grabado pictórico nº 43 de los “caprichos” de Francisco de Goya.

Bob Kane creó a Batman en los años 30, cuando DC estaba buscando un complemento para su principal figura, Superman; por lo que el Vigilante se presentó como el héroe perfecto, era un vengador oscuro, rudo, sin miedo y humano. Como el mismo Kane afirma en (Legends of the Dark Knight: The History of Batman. 2005).

El aspecto de Batman le surgió a Bob Kane en base al dibujo del modelo de vuelo, de las alas, ilustradas por Da Vinci, citado anteriormente por Baltrusaitis (1983) refiriéndose a la influencia y el retorno constante de dicho símbolo medieval. Kane, desde luego utilizó como base otras importantes figuras de la cultura popular como “The Shadow” (1930); personaje creado para la radio, cuyo nombre era “Ken Allard” posteriormente este personaje fue pasado a la televisión y al cine por la Universal Pictures. Basado en la psicología analítica imperante de Jung, Batman fue un cómic cuyas raíces se encontraban profundamente ancladas en la revista “Pulp” cuyas principales características eran la violencia, el misterio, el miedo y la noche u oscuridad en su defecto, (Kane y Andrae, 1989).

En diferentes culturas, sin importar el grado de civilización de las mismas, la noche y la muerte están íntimamente ligadas, el cese de la luz representa a la muerte o a un peligro. En griego “Nekus”, que significa cadáver, o el sánscrito “Nac” que significa perecer. Para muchas tribus, la noche representa el momento en que dios o los dioses pierden facultades, no pueden ver bien. Por otro lado, en la noche se sostienen numerosos rituales para acoger a los espíritus de aquellos que ya han muerto o, como dice el antropólogo Alexander Chamberlain, en (Chamberlain, 1908), para dar vida a los muertos.

Pero a la vez se realizan numerosos rituales para mantener a los demonios alejados. Sin embargo se hace evidente que, aunque directamente asociada con la muerte, esta la noche, ésta no es temida siempre. En la noche y en los sueños muchas culturas dan la bienvenida a sus ancestros y se protegen de aquellos en los que no se confía. Que la noche traiga a la muerte no tiene porque ser algo negativo. Aunque la noche ha sido ampliamente considerada en el folclore occidental como un “espiritú maligno” que, en muchos casos, tomaba la forma de animales o criaturas como lobos, vampiros y dragones.

A su vez, Chamberlain asocia la palabra “night” a expresiones como “the death of night”. La mitología clásica en la que “Nox” y su hermano “Erebus” eran los hijos del caos y, de hecho, uno de sus hijos es representado como la negra muerte, o como la “madre de la muerte” o la “madre del sueño” (Chamberlain, 1908). Significativas también las asociaciones de la muerte con el sueño. Evidentemente el sueño se correlaciona con la noche.

Una vez vista la cosmogonía simbólica y antropológica de Batman, entraremos a analizar sus aspectos psicológicos individuales a través de la psicología analítica Junguiana y su proceso de individuación a través del viaje del héroe de Campbell, analizando compañeros y contextos dentro de su viaje.

La historia de Batman se construye sobre la alienación y la aceptación de un niño que resultó huérfano como consecuencia de un crimen. -Ahí entraríamos en lo que muchas veces he comentado de la “herida narcisista”- Surgiendo de la profunda tragedia, el joven Bruce Wayne promete pelear contra el crimen mediante un juramento de venganza, tras el cual desaparece para retornar solamente cuando consiga obtener la perfección física y psicológica necesaria para dicha labor. Por tanto tiene que pasar por las seis etapas arquetípicas básicas de las teorías junguianas: inocente, huérfano, vagabundo, guerrero/protector y mago.

La historia fundamental de Batman lo presenta entonces como una persona que a todos les gustaría tener como guardaespaldas en cualquier momento, en una noche oscura o durante cualquier época de malestar social o político. Batman encaja perfectamente en el contexto social de la depresión americana de 1929, es hijo de la misma y más importante aún, se ha vuelto una necesidad para el resurgimiento real de un nuevo contexto social a nivel de “status quo”. Estatus que irán cambiando a lo largo del tiempo con nuevas imágenes de Batman.

Así en los años 40 se consideraba a Batman un detective patriota, vinculado a la depresión americana y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. En los años cincuenta y ya con su compañero Robín, el héroe paso a un “target” de lectores más infantil, proyectaba el prototipo de aventurero “naif” en un contexto americano de guerra fría y peligro nuclear. En los años sesenta con el hippismo Batman se convirtió en un héroe “pop” vinculado al desarrollo de la sociedad de consumo americana. En los años setenta se convirtió en un vigilante vinculado al Watergate y la crisis del petróleo. En los años ochenta Batman se transformo en un héroe desencantado vinculado al liberalismo de Reagan. En los años noventa volvió a convertirse en detective pero esta vez atormentado marcado por trasfondos introspectivos y existencialistas, vinculados socialmente a la era Clinton y la guerra del golfo. Ya en el siglo XXI y después de los atentados del 11-S del 2001 Batman se convierte en un héroe atormentado, más humano y con un trasfondo eminentemente psicológico. Este último Batman es el de la trilogía del caballero oscuro de Cristopher Nolan. (Álvarez, 2017).

El psicólogo existencialista Rollo May (1967) , nos comenta que a nivel filosófico para Sartre la existencia precede a la esencia. Es decir, si nos es posible olvidar nuestro pasado para constituir un nuevo presente es por un motivo ontológico: En el mundo somos nosotros los que ponemos en él los obstáculos o facilidades en función del fin que persigamos y no al revés. Ningún suceso posee la fuerza suficiente como para convertirse en causa de nuestra acción: es el “yo” quien da “ser” a las cosas. De ahí la libertad del ser humano y no el determinismo del mismo. No obstante la libertad tiene un precio, que es la angustia del ser humano de equilibrar sus pulsiones y fuerzas antagónicas. Por tanto y como dijo Sartre el existencialismo no es un humanismo. El ser dueño de tu viaje y de tus decisiones sin entrar en prejuicios o categorías morales, sociales, culturales, políticas o religiosas. Va mucho más allá de lo humano. Y eso es de la forma que actúa Batman.

Si no conferimos sentido a las cosas, ellas serán nada y nosotros nos haremos una nada frente a ellas. Proceso de nihilización, nietzcheniano. A este respecto Batman sostiene un discurso realmente interesante, con Superman en una de sus viñetas; que nos saca de dudas en lo tocante a la cuestión de si los cómics encierran un auténtico contenido cultural: “Tú siempre dices que sí, a quien veas con una insignia o con una bandera, porque crees que eso conlleva unos valores morales y de justicia… Nos has vendido, Clark. Les has dado el poder que debería haber sido nuestro. Justo lo que te habían enseñado tus padres en Kripton.. Mis padres aquí en Gotham me enseñaron otra lección: tirados en esta calle, agitados por la brutal conmoción… muriendo por nada… me enseñaron que el mundo sólo tiene sentido cuando lo obligas” (en The Dark Knight Returns, Libro 3).

Según (Jung, 2009), en el héroe según la mitología antigua la fuerza le surge de una fuente no consciente y fuera de control del sujeto, denominada “mana”, espíritus, dioses o demonios. La conexión con esta fuente hace que parte de la conexión propia del sujeto con sigo mismo sea instintiva y aunque lo que consideramos civilizado es un intento por la domesticación de dicha inclinación, ésta sigue estando presente y actuando con fuerza en las personas. Es la pulsión de los opuestos, que si no es aceptada y digerida conlleva a la disociación de la personalidad a la psicosis y al rechazo del conocimiento propio de nuestra sombra.

Más adelante, (Jung, Jacobi, Henderson, von Franz, Jaffé. 1964) en Jung (2009) afirman que existen dos tipos de símbolos: los naturales y los culturales. Los primeros se derivan del inconsciente. Y los culturales por otro lado son todavía usados por poderosas instituciones como verdades fuentes eternas. Estos símbolos pueden despertar fuertes respuestas emocionales que funcionan de manera tan contundente como los prejuicios. (La simbologia cultural es la que comentaba Batman a Superman, referente al haberse vendido a las instituciones).  Esta constante sombra de la mente inconsciente es la razón principal por la que muchas personas temen el inconsciente y en consecuencia la psicología. Porque no comprenden que el “racionalismo” extremo los ha convertido en esclavos del inconsciente. Dicha situación ha separado al hombre del cosmos y le ha hecho perder el sentido a su vida.

El niño desde pequeño está ligado a nivel psicológico con el inconsciente colectivo. En este sentido, el inconsciente general posee todos los aspectos de la naturaleza humana; posee la luz, la sombra, la bondad, la maldad, la belleza y la fealdad. Con respecto a los símbolos eternos como ya he explicado, el hombre responde a ellos de manera inconsciente puesto que estos son tan desconocidos y antiguos que las personas no pueden comprenderlos ni asimilarlos directamente. Es lo que comentaba anteriormente: ponedle a un niño el disfraz de Batman, o de cualquier otro superhéroe, que conozca desde su imaginario infantil, claro está y veréis cómo se comporta. Asumirá un rol con características profundas del personaje aunque no las conozca ni las comprenda.

Las iniciaciones parten del sentimiento primario de completitud del ser humano que se ve quebrado por el desarrollo del ego a medida que la persona se desarrolla, (Jung 2009) Dicha separación no puede ser completa sin una grave “herida narcisista” a ese sentimiento original por lo que el mito del héroe podría tomarse como el primer momento de diferenciación de la psique. El mito del héroe, sin embargo no puede asegurar que la liberación real ocurra puesto que para que ello suceda la conciencia debe desarrollarse de una manera trascendental y significativa para que el individuo viva una vida útil y adquiera el nivel suficiente de individuación y distinción de la sociedad. La iniciación se da pues, como medio para proveer una transición significativa que tenga un aporte más satisfactorio a nivel espiritual. (Jung, Jacobi, Henderson, von Franz, Jaffé. 1964).

Para estos autores citados, La meta principal de la iniciación es la domesticación del salvajismo juvenil y adolescente en el cierre del ego. Su propósito es civilizador y espiritualizador a pesar de que la violencia sea requerida para desatar el rito. La completitud adquirida por medio de la unión de la consciencia (luz) y el inconsciente (sombra) son lo que permitirá que el individuo se desarrolle en su más alto potencial y esto puede darse únicamente mediante los símbolos de trascendencia que son lo que permiten que el contenido del inconsciente pueda entrar a la mente consciente. En el momento en que todo el proceso se completa el individuo será un sabio, un chamán.

La iniciación es entonces un proceso que empieza con la sumisión, seguido por un periodo de contención y concluido por la liberación. De esta forma, el individuo puede reconciliarse con los elementos opuestos de sí y puede lograr un balance que lo hace realmente amo de su ser entero.

El proceso de individuación según (Jung, 2009) puede acelerarse sólo si la persona se aproxima conscientemente a sus sueños y los interpreta de manera correcta. El crecimiento psíquico, sin embargo no puede ser adquirido por medio de la fuerza de voluntad puesto que sucederá en su totalidad de manera involuntaria y natural. Finalmente, el proceso de individuación podrá considerarse real únicamente cuando el individuo sea plenamente consciente de éste y se encuentre conectado con el mismo de modo que los impulsos provengan de la totalidad del ser y no únicamente del ego.

Veremos ahora cuando y como se realiza el proceso iniciático en Batman, quienes son sus acompañantes en este proceso y en los contextos en que se mueve. Según el viaje del héroe. (Campbell 2006).

En un primer momento el niño Bruce Wayne tiene que pasar un proceso de duelo a causa de la muerte de sus padres -cambio arquetipal de inocente a huérfano- Esto le produce un trauma profundo. Y por tanto como niño traumatizado patológicamente soporta la incidencia del estrés postraumático. Cuya triada se basa en los flashbacks de los acontecimientos traumáticos a posteriori dentro de los sueños. La disociación de su personalidad en vigilia para poder soportar la realidad. Es decir su personalidad de niño se escinde en varias para poder sobrevivir las secuelas del trauma en la vida diaria y poder seguir adelante. Se le generan pesadillas y sueños recurrentes con un enemigo vinculado a un animal onírico arquetipal muy marcado como es el murciélago. Y brotan en él a nivel conductual la disrupción del apego. Es decir sus vínculos afectivos se rompen y se genera en él una desconfianza profunda en el trato y la interrelación con los demás.

A parte del estrés postraumático el ya huérfano Bruce Wayne tiene que pasar todas las etapas de duelo. Según la eminente psiquiatra y escritora Elisabeth Kübler-Ross en (Kübler-Ross, 2000), existen cinco etapas de proceso de duelo: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Extrapolaremos estas fases en la trama de la trilogía de Nolan.

En “la negación”, las personas que han visto de cerca la muerte o van a morir desarrollan una sensibilidad extrema hacia otras personas o situaciones que tienen que ver con la idea de deceso. Cuando el pequeño Bruce Wayne pierde a sus padres, al principio de la película de Nolan, entra en esta fase en la que se mezclan los sentimientos de negación y defensa. Y le dice al “Alfred” su mayordomo: “no es justo, mis padres no merecían morir”.

La segunda fase es “la ira” Se aprecian las pautas de este comportamiento en Bruce Wayne cuando, ya siendo un estudiante universitario, regresa a Gotham para asistir a la vista del juicio del asesino de sus padres. Bruce rehúye la compañía de su entorno más próximo, incluidos “Alfred” su mayordomo y “Rachel Dawes”, su amiga de la infancia, porque su carácter está dominado por el rencor hacia el tipo que mató a sus progenitores.

La tercera fase del duelo es “la negociación” recibe el nombre de negociación pues, como explica Kübler-Ross, el individuo afectado tiene la intención de prolongar su vida –si va a morir–o de justificar su ira –si ha sufrido una tragedia–a cambio de una prebenda que emanaría de un poder superior, fundamentalmente de Dios (Kübler-Ross, 2000). Ese premio suele ser más tiempo, bien de vida, bien para aceptar la pérdida. “Dios, déjame vivir hasta que nazca mi nieto” o “Haría cualquier cosa por un par de años más” son algunos de los pensamientos comunes de los mortales en esta fase que, en esencia, apela a la esperanza. Esto mismo le ocurre a Bruce Wayne (interpretado por Christian Bale) cuando se encuentra encarcelado en algún lugar remoto de Asia. Da por cierta su muerte en cualquier pelea con otros internos, pero espera “vivir un día más” para vengar la muerte de sus padres y devolver la dignidad a Gotham.

La cuarta fase es “la depresión”, El proceso del duelo sugiere que la persona traumatizada puede caer en la depresión al entender la inevitabilidad de su destino (Kübler-Ross, 2000). Bruce Wayne no va a morir de una enfermedad devastadora, pero cae indudablemente en el desánimo y la apatía cuando concluye que Gotham no tiene remedio al descubrir cuán profunda es la penetración del crimen y la corrupción en las instituciones de la ciudad.

La quinta fase es la “aceptación” La negación del trauma, el sentimiento de ira que éste despierta, los intentos de negociar un consuelo temporal al dolor y la depresión que se deriva del desánimo a seguir viviendo son las etapas previas a la aceptación definitiva de la tragedia. Es un viaje psicológico de aprendizaje, análogo a la aventura del héroe, cuyo propósito es enseñar al individuo las raíces, el tronco y la copa del árbol de la vida. En los casos de enfermos terminales, según cuenta Kübler-Ross, la aceptación conlleva la aprehensión de la realidad inmediata, esto es, la conformidad con la muerte. En otro tipo de traumas, como la muerte violenta de un ser querido, caso de Bruce Wayne con sus padres o de los supervivientes de un atentado, significa la comprensión definitiva de un hecho que al principio es incomprensible.

La última escena de la trilogía de Nolan, adquiere un sentido alegórico muy poderoso respecto a la aceptación. Sobre las ruinas quemadas de la mansión del filántropo Bruce Wayne. Alfred el mayordomo y Rachel el amor platónico de Batman hablan de “construir” una nueva casa y una nueva Gotham con la esperanza de que ese sea el punto de partida de una futura existencia “sin máscaras”.

Se refieren a la trayectoria del personaje principal. Cuando aceptas tu sombra y la has integrado como propia, dejas ya de utilizar tus “máscaras” esos personajes y roles con los que actuamos en la vida real, para agradar y para dar la imagen de lo que quieren los demás. En el caso de Bruce Wayne quitarse la máscara de murciélago es asumir la aceptación de su propia persona sus miedos y sus complejos. Por tanto Batman ya no tiene significación de ser.

Ahora analizaremos desde un punto de vista onírico y arquetipal dentro de este viaje iniciático de nuestro protagonista quien son sus acompañantes y el escenario en el que se mueven. Cuando se genera un trauma en nuestra vida, se genera un conflicto. En el caso de una pérdida, se generan en nuestro inconsciente mecanismos de defensa que son primitivos y arquetipales. Como se comenta en (Jung, 2009) estas potentes pulsiones energéticas son prácticamente incontrolables en el psiquismo humano, si no se digieren y se aprenden a gestionar. Es desde estas pulsiones incontrolables, desde donde Bruce Wayne niño, comienza a realizar su viaje iniciático. Se da cuenta de que la realidad es muy dura en Gotham cuando viviendo en una burbuja, ya que sus padres pertenecían a un estatus social acomodado. Los pierde y ve la dura realidad de su contexto. Es cuando pasa del arquetipo infantil de “inocente” al arquetipo de huérfano, comenzando su viaje.

Acompañantes de viaje:

En la primera metamorfosis de orfandad y mientras pasa las primeras etapas del duelo, le acompañan como protectores en su viaje del héroe, (Campbell, 2006). “Alfred Pennyworth” su mayordomo (interpretado por Michael Caine), que hace de segundo padre y protector; y “James Gordon” el comisionado de la policía local de Gotham (interpretado por Gary Oldman). Y su amor platónico y amiga de la infancia, Rachel Dawes (interpretada por la actriz Magie Gyllenhaal),

Iniciación y camino de pruebas de la segunda metamorfosis:

En la segunda metamorfosis arquetipal del paso de huérfano a vagabundo/buscador ya en la adultez, los personajes que le acompañan en su periplo antes de volver a Gotham son: la figura del sabio y guía en este caso Ra´s al Ghul, alias Henri Ducard (interpretado por Liam Neeson) Maestro de la liga de la sombras. Ra’s al Ghul representa la oposición entre dos formas contemporáneas de entender la justicia. Una está basada en la violencia y el asesinato a sangre fría, falsa e hipócritamente revestida de pureza moral y espiritual. Es la vieja Ley del Talión del ojo por ojo. La otra viene inspirada por la ley y el derecho civil, la razón frente a las armas, el triunfo del pensamiento en contra de la acción inconsciente. (Álvarez, 2017)

El viaje exterior del héroe hacia el primer umbral a menudo tiene su continuación en un viaje interior hacia “una esfera de renacimiento” (Campbell, 2006) cuya imagen simbólica más reconocida es un vientre real (el de un animal) como en Jonás y la Ballena o figurado (un templo). Ser tragado por el vientre de la ballena, es considerado en varios mitos como un umbral mágico, conduce a los héroes hacia una segunda gestación; la inmersión en el mar, según advirtió Jung al estudiar los arquetipos, es “una regresión hacia el oscuro estado inicial en el líquido amniótico del útero grávido” (Jung, 2009).

En el caso de Ra’s al Ghul estamos hablando de la parte oscura de arquetipo de sabio. Es normal que esto ocurra ya que Bruce Wayne (interpretado por Christian Bale) debe entrar en contacto en su periplo con cualquier proyección de su sombra. Henri Ducard le enseñara a luchar y le enseñara todas las técnicas para convertirse en Batman. Pero es la parte oscura tanto del sabio como del guerrero y esto se muestra en las similitudes del adiestramiento de los guerreros de la liga de las sombras con los guerreros ninja  antiguos mercenarios del Japón que vivieron entre los años 500 y 300 a.C., en el período Asuka.

La naturaleza “ninja” era totalmente contraria a los ideales del samurái que es la parte luminosa del arquetipo del guerrero. A parte vestían siempre de negro iban con las caras tapadas y siempre se movían entre las sombras y la oscuridad de forma muy silenciosa. Siendo muy efectivos en el arte de la guerra y causando bajas entre sus enemigos. Realizaban normalmente emboscadas y guerra de guerrillas, jamás se exponían y sus tácticas bélicas se basaban en el ninjutsu que no es un arte marcial, sino una táctica de combate mortal. Su filosofía emanaba en el arte de la guerra del maestro Sun Tzu, antiguo espía y general chino que participó sobre el 522 a. C en las guerras de unificación chinas. Es muy normal entonces que Batman se asemeje a un ninja.

Cuando Bruce Wayne accede al palacio-templo de Ra’s al Ghul queda bajo la guía y protección de Henry Ducard, quien le somete a un fatigoso y duro entrenamiento dirigido a convertirlo, como ya se dijo, en algo más que un hombre. Bruce desea aprender a infundir miedo a sus enemigos, y Ducard es su maestro en ese camino de perfección física y psicológica. “Para manipular los miedos de los otros, antes tienes que aprender a controlar los tuyos”, le dice Ducard al futuro Batman.

En la tercera metamorfosis de Batman de vagabundo/buscador a Guerrero/protector le acompañan en su viaje distintos amigos. El fiel camarada, que siempre acompaña y secunda al protagonista en la tercera película de la trilogía apareciendo John Blake como un futuro Robín, (interpretado por Joseph Gordon Lewit), que en películas anteriores a la trilogía de Nolan toma un papel más relevante. A Batman también se le une Lucius Fox (interpretado por Morgan Freeman) hombre de confianza de Bruce Wayne perteneciente al consejo de administración de Empresas Wayne que deriva los fondos económicos para el departamento de I+D de proyectos ecológicos. Siendo este desvío económico una tapadera ya que Lucius investigador e inventor de talento fabrica para Batman toda la parafernalia de trajes “gadgets” y vehículos (batmovil) para que pueda combatir el mal.

Otro personaje espejo de Batman es el caballero blanco, alter ego del protagonista que lucha contra el mal, durante el día en Gotham. Este personaje es Harry Dent el fiscal del distrito, que luego se pasará al lado oscuro y se convertirá en el hombre de las dos caras, (interpretado por Aaron Eckhart). Luego existen otros personajes “aliados satélite” que acompañan al protagonista en su viaje como son Leslie Thompkins, Talía al Ghul etc.

El encuentro con las diosas y la reconciliación con el padre, por parte del héroe, tercera metamorfosis:

Mención aparte, el protagonismo que tiene “Catwoman” (interpretada por Anne Hathaway), entre los aliados de Batman en su camino de aprendizaje. Aquí podríamos volver a las ensoñaciones de Francisco de Goya y su obra pictórica. Realmente en sus ensoñaciones veía murciélagos con cara de gato. Es decir a nivel arquetipal el murciélago y el gato son los señores de la noche.

La noche representa el lado femenino a nivel cosmogónico. Que mejor acompañante de Batman en las sombras que una súper heroína gatuna. El gato como el murciélago son animales eminentemente nocturnos. La sensualidad e intuición femenina se manifiesta en las conductas felinas. Por tanto en la noche si Batman tiene que ser racional para superar sus miedos y vencer a sus enemigos, su mejor complemento es la intuición de Catwoman. Además se complementan a nivel de dualidad (yin-yang). La parte femenina de Batman es Catwoman y la parte masculina de Catwoman es Batman. Es el arquetipo animus/anima de Jung del cual hablaremos en otros post. Catwoman también es la analogía del arquetipo de la mujer pantera en África. Heroína ésta antagónica de Batman ya que trabaja durante el día, perteneciendo a la oscuridad.

La historia de amor (frustrada) de Batman con Catwoman es arquetípica en las relaciones sexuales hombre/mujer: Por tanto Catwoman tiene “permiso” de traicionar y vender a Batman al enemigo, salvándolo después. Batman siempre lo perdonará todo. Diferente es la relación de Batman con su amiga de la infancia Rachel Dawes. Ya  que esta relación arquetipal siempre tiene que ser idealizada; porque Rachel, -que se mueve en el mundo de la luz-, siendo la ayudante del fiscal del distrito Harry Dent. No es accesible sexualmente para Batman, pero si para Bruce Wayne.

En el caso contrario, Catwoman no puede ser accesible para Bruce Wayne pero en teoría si para Batman. Y este antagonismo se produce constantemente ya que la tentación de la mujer se convierte en un solo rol para Batman. Para Bruce Wayne la promesa de un amor sexual consumado representa el amor materno perdido, por eso nunca consuma el mismo. Típico complejo del Edipo freudiano. Rachel Dawes es la representación de los ideales y la justicia como Atenea en la mitología.

Sin embargo “Catwoman” representa la rivalidad y complementariedad inconsciente y sexual en la noche. Aparentemente esta heroína fue víctima de abuso sexual en su infancia por parte de su padre. Su única amiga era una compañera menor de edad llamada Holly, la cual es violada por su proxeneta. Selina Kyle se libera del yugo del explotador que la sometía a esa forma de vida, y decide fabricarse un disfraz inspirado en el nuevo héroe que surgió en la ciudad de Gotham: Batman, imitando de esa forma su modus operandi y convirtiéndose en “Catwoman”. Hago notar que el nombre original de este personaje Selina Kyle, en (Miller, 2003)  deriva de la deidad lunar “Selene”, volvemos a tomar reminiscencia arquetipal no solo del gato sino de la luna, símbolo nocturno de transformación cíclica y regenerativa como hemos comentado anteriormente.

Batman no reconcilia con el padre, La lucha de Bruce / Batman contra la injusticia es también, en este ámbito analítico, la de un hijo que trata de superar la muerte de sus padres. Alfred su mayordomo y Rachel su amiga de la infancia, esperan que Bruce honre la memoria de la familia, pero éste ni puede ni quiere seguir el camino de su progenitor, un eminente doctor y empresario que trajo la prosperidad a Gotham. Su peregrinaje es otro bien distinto, el de un alma torturada que debe abrazar la oscuridad con el propósito de que algún día otros individuos como su padre recojan el testigo de la verdadera justicia. Como hipotéticamente podría hacer el caballero blanco Harry Dent. (Álvarez, 2017)

En la cuarta metamorfosis de guerrero a sabio, la cual Batman nunca llegará a completar, por razones obvias. Se manifiesta lo único real y consistente en una vida entregada a combatir al crimen. Siempre habrá un villano dispuesto a ensombrecer Gotham. Del mismo modo que siempre habrá un Batman listo para detenerlo. En esa dialéctica entre el bien y el mal. El amor es la única fuerza redentora que sirve para perdonar y volver a empezar o pasar a la quinta metamorfosis de guerrero a sabio.

Batman no perdona, conoce su sombra pero no la integra, por tanto las fuerzas antagónicas arquetípicas siguen en tensión. Y eso es porque no acaba de concluir la historia de amor con su opuesto, que le haga redimirse. Léase: Rachel Dawes o Selina Kyle. “…Batman es el héroe que merece Gotham pero no el que necesitamos(El caballero oscuro The Dark Knight,” Christopher Nolan, 2008)

Personajes antagónicos que obstaculizan a su protagonista en el viaje:

A nivel arquetipal para que el héroe pueda vencer sus miedos, es necesario que exista un antagonista, aún teniendo Batman múltiples enemigos como “el pingüino” “el espantapájaros” “el segador” etc. Un enemigo por excelencia, el hacedor de obstáculos y la representación del mal primigenio ese es “Joker”. De hecho para mi opinión, Joker como personaje es más importante que Batman. Ya que no solo representa el antagonista de Batman sino su propio alter ego.

El Joker para empezar es colorido y “loco” Por tanto a nivel arquetipal estaríamos hablando también de la parte oscura del sabio. Se opone a la personalidad racional y de control de sí que tiene Batman. Mientras que Batman, se ocupa de luchar contra el crimen para evitar que suceda a más personas lo que le sucedió a él, con el asesinato de sus padres. El Joker se encarga de que más personas sientan el dolor que él siente para que los demás comprendan lo que sus acciones o falta de acciones genera. Recordemos que el Joker siendo niño, fue traumatizado ya que su padre, un borracho y maltratador, mata a su madre delante de él. Y como entra en shock, al ver la escena. Su padre alucinado piensa que debe reírse y le realiza incisiones cortantes del lado a lado de la cara comenzando por las comisuras labiales y acabando en los surcos nasogenianos de la nariz. Esto es lo que hace en Joker su rasgo característico facial, de las cicatrices de una eterna carcajada.

También el “Joker” ha evolucionado a la misma velocidad que ha evolucionado Batman en el comic. En un principio Joker no era un loco homicida, ya que sus fechorías se limitaban a robar joyas y dinero; a acumular riquezas, en suma, que le permitieran escalar en la pirámide social de Gotham. Posteriormente en los años sesenta a ochenta se le dio al “Joker” un perfil más histriónico. En el Batman de Tim Burton, Jack Nicholson hace una gran interpretación de un “Joker” gótico y payaso. El Joker de Burton es un bufón que planea sus golpes como si fueran números musicales de vodevil, cantando y bailando mientras roba obras de arte o joyas. Prima el chiste sobre el gesto malvado, en definitiva, en el comportamiento de un villano que nunca termina por constituir una verdadera amenaza para Batman. En la puesta en escena gótica que envuelve el film, el Joker es la gárgola guasona, mientras Batman se erige en la gárgola vigilante y grave.

No obstante a partir de los años noventa La trama principal del “Joker” se forma más compleja desde un punto de vista psicológico. Éste se desmarca del bufón pillo de Tim Burton para presentarse como un individuo trastornado que disfruta haciendo sufrir al Caballero Oscuro. Es una versión fiel al concepto original de Bob Kane y Bill Finger, pero convenientemente actualizada para un público adulto (Álvarez, 2017). Joker, sigue los planteamientos clásicos del “noir”, frente a la fábula gótica de Tim Burton y la aventura psicotrópica de Joel Schumacher donde se ponía a este personaje como una persona superdotada que era capaz de percibir todos los estímulos del exterior desde una forma desmesurada.

Realmente Joker en la trilogía de Nolan supera cualquier tipo de expectativa, realmente es la verdadera antítesis arquetipal de Batman. Racionalidad y sombra frente a luz, color y locura. El perfil de Joker es el de un personaje disociado de sí mismo –por tanto no asume para nada su sombra ni sus traumas-. Que se auto mutila, y que podría a nivel psicológico en función de su conducta tener acumulados todos los tipos de trastorno de personalidad; límite, dependiente, evitativo, histriónico, narcisista. Aun así gozaría de una inteligencia bastante desbordante, pero contenida, por la estrategia de realizar el mal sin ningún tipo de motivación interna ni finalidad, simplemente por el puro goce. La interpretación que de “Joker” ofrece el actor Heath Ledger, fallecido antes del estreno del film en la trilogía de Nolan. Aporta verosimilitud y convicción dramática a una versión radical de este villano, como sociópata psicótico con trastorno megalómano que ha terminado por opacar otras versiones anteriores tanto en los cómics como en el cine.

El contexto de Batman en el viaje… huida y retorno a la ciudad de Gotham.

Los superhéroes, en la actualidad, cumplen con una función simbólica inconsciente a semejanza de los antiguos héroes de los mitos ancestrales. La diferencia radica en que las historias tradicionales poseían un trasfondo espiritual, que rara vez es abordado en los mitos contemporáneos expresados en los distintos medios. Sin embargo, en su génesis, los superhéroes continúan expresando las mismas verdades universales.

Batman es un ser humano, sin poderes sobre naturales, por lo que su condición resulta ser más cercana a nuestra experiencia. Mitológicamente, la evolución espiritual del grueso de las culturas ha ido desde los grandes dioses y los conflictos cósmicos hasta la humanidad histórica, siendo un puente natural el de los héroes como intermediarios entre lo divino y lo humano.

En este caso, Batman es una de las expresiones heroicas más relevantes por su condición mortal, de forma semejante a lo que Ulises o Aquiles representaron en la guerra de Troya en la tradición grecorromana. O Eneas en su entrada al mundo de los muertos. Una de las condiciones necesarias para que el hombre común se transforme en un héroe -de acuerdo con Jung, Campbell, o Eliade, entre otros- es que éste muera, simbólica o literalmente dentro del relato, descendiendo al Inframundo y regresando al mundo cotidiano con un nuevo poder y condición. La iniciación y las pruebas a que es sometido Batman se asemejan a las del héroe griego Jasón para recuperar  el vellocino de oro (carnero de oro volador) en la escapada del Rey Aetes. (Kerenyi, 2009)

Batman es el señor de Gotham, una urbe sombría y llena de villanos que representan la locura, la distopia y el caos, de forma semejante al tenebroso Inframundo en que se hallan los dioses caídos y los más terribles monstruos. Los héroes emulan a las deidades del mundo ultraterreno, en su cualidad de descender a él y poder salir a voluntad, logrando la apoteosis y convirtiéndose en amos de la oscuridad, la muerte y lo desconocido. De la misma manera en que lo hace también Batman, conteniendo a los villanos que simbolizan las fuerzas primordiales de la psique humana, miedo, locura, ambición, entre otras. La ciudad expresionista es el lugar donde habitan las pesadillas, el dolor, la miseria y la muerte.

No se entiende la distopia de Gotham a nivel de “ciudad viva” si no repasamos el proceso del gótico y del expresionismo alemán referido a los estudios del historiador y teórico del arte alemán Wilhelm Worringer (1881-1965). Según él; el proceso del gótico, tiene dos momentos: El momento de confrontación y el momento de compenetración. El momento de confrontación se refiere a la confrontación entre las realidades interiores y exterior, es el momento del dualismo. El momento de compenetración es el momento en que las energías espirituales se concentran de manera arrebatada y se presenta la hibridación. Dicha hibridación es la responsable de la elevada sensación de fuerza y movimiento infinito (Worringer, 1947).

Vemos de esta manera que la conceptualización de este movimiento artístico se asemeja totalmente al proceso biológico de hibridación del murciélago en su dualidad. Y también al proceso psicológico de hibridación de Batman, que comentábamos anteriormente. Es decir si Gotham es una “ciudad viva” se debe mover a nivel de desarrollo artístico y conceptual de la misma manera que se desarrolla evolutivamente Bruce Wayne en su proceso de individuación hacia Batman.

Según afirma Worringer, de manera conclusiva, el hombre gótico, cuya psique se evidencia en la voluntad artística y voluntad de forma ya descrita, vive en un conflicto entre su mundo interior y la realidad exterior, conflicto cuya resolución será posible únicamente en áreas trascendentes y estados místicos de elevación vinculados al amor. Léase las novelas de “Drácula” (1897) de Stoker, en la versión fílmica de “Nosferatu” (1922) o “Frankestein o el moderno Prometeo” (1818) de Shelley, o más recientemente el film de Burton “Eduardo Manostijeras” (1990).

El dualismo del hombre gótico y expresionista es desgarrador y es aquello que genera el impulso, exponencial como el sentimiento de violento dolor, hacia la hibridación y la ascensión. Dicho dualismo contiene un terror cósmico que conlleva, a su vez, la angustia mística y la inquietud existencial que pueden sublimarse solamente mediante la negación del individuo y la violenta necesidad expresiva, el vuelco del individuo hacia el todo, (Worringer, 1947).

Estamos viendo como la definición de “psique” de hombre gótico expuesta por Worringer. Es la conceptualización del proceso de individuación de Jung y el viaje del héroe que desarrollo Campbell, plasmado de manera notable por Nolan, en su trilogía del “caballero oscuro”.

A nivel expresionista la ciudad de Gotham es la equivalencia del lado oscuro de la ciudad de “Metrópolis”. Ciudad perteneciente a la película rodada en 1925 y  dirigida por Fritz Lang. Basada en el guión de Thea von Harbou donde sus habitantes pretenden superar la lucha de clases. El colosalismo de la ciudad de Metrópolis, inabarcable, hace líder y gobernador a un tirano que convierte en esclavos enajenados a la masa social de habitantes y trabajadores. Al mismo tiempo, los espacios definen a sus habitantes aflorando pasiones, miedos y venganzas. De hecho en DC Comics “Metrópolis” es la ciudad de Superman, mientras “Gotham” es la ciudad de Batman.

La película de Fritz Lang fue objeto de revaloración durante los años ochenta, lo mismo que el personaje de Batman en DC Comics. Los ecos de “Metrópolis” se hicieron sentir tanto en Radio Ga Ga (1984), famosa composición de Queen, cuyo videoclip toma escenas del film alemán. Como en el universo visual de Blade Runner (1982). Donde Ridley Scott sitúa la acción de su película y recrea la ciudad de Los Ángeles del 2019; en “Metrópolis” y “Gotham”. Por tanto los paralelismos con la obra de Fritz Lang y la obra de Bob Kane son bastante claros.

El colosalismo de las estructuras, de los Ángeles del 2019 lleno de replicantes, la opresión de la ciudad, el ambiente oscuro, asfixiante, opresivo y psicótico. Convierten a Blade Runner en un ejemplo de nuevo cine negro. Muy simular al comic de Batman.  Y la problemática que subyace en la película (también presente en Un mundo feliz, de Aldous Huxley y en el 1984 de George Orwell), pueden interpretarse como puntos de unión y consonancia entre, Metrópolis, Batman y Blade Runner. De hecho, el personaje de Rachael, (interpretado por Sean Young), capaz de cautivar a Rick Deckard (interpretado por Harrison Ford), es la réplica de María en Metrópolis, construida por Rotwang.

La distopia de Blade Runner y del nuevo cine negro están también presentes en las creaciones del Batman tanto de Frank Miller como de Tim Burton (1989), siendo el Gotham de este último totalmente neogótico. De nuevo Frank Miller (2005), en su obra “Sin City, Ida y vuelta al infierno” (2005), insiste en una estética expresionista y personifica los espacios urbanos, de manera que los habitantes se convierten en víctimas de su barbarie.

La podredumbre de la ciudad de “Gotham” que contamina a los ciudadanos encuentra, por último, una brillante representación en Dogville (2003)  de Lars Von Trier. El concepto, la esencia expresionista, subyace, aunque cambia la forma. El director danés prescinde del artificio y define una ciudad a través de la caricatura de sus ciudadanos: el vicio, el pecado, la lujuria y la destrucción total. Emulando así el film El gabinete del Doctor Caligari (1919) de Robert Wiene. En estas películas, la forma se ha diluido, se ha desvanecido, y en su transparencia deja entrever los monstruos goyescos de la civilización, lo mismo que hizo entrever F.W. Murnau, en Nosferatu (1922) basada en el conde Drácula.

En Marvel como en una viñeta de Tintín, siempre es mediodía, no hay mundos distópicos. El sol brilla en lo alto y no hay sombras que empañen las aventuras de sus personajes más reconocidos, Iron Man, Thor, Capitán América etc. ni siquiera en las hazañas aparentemente más siniestras. Esto es así porque el “target” de Marvel es eminentemente infantil y comercial.

Según (Álvarez, 2017) Este tono luminoso y optimista en Marvel se debe a Kevin Feige, productor asociado o ejecutivo de todos los títulos de su compañía, La idea de Feige consiste en trasladar al cine una estrategia narrativa clásica en los tebeos de Marvel desde finales de los años sesenta. Es el universo compartido, un ámbito ficticio en el que transcurren y se cruzan las aventuras que animan las diferentes cabeceras de la editorial.

Por tanto sus personajes debes ser previsibles y tener un formato lineal en la narrativa. Sin contradicciones internas, sin dudas, sin sombras, con un sentido extremo de los valores positivos a nivel social y humano. Por tanto se asemejan más a dioses y no cumplen con los arquetipos de la psique humana, que se consideran son imprescindibles para que exista un trasfondo narrativo de consistencia adulta. Ahora entendemos, por que el personaje Wonder Woman de DC comics no vuela.

Webgrafia: (*)

Rescatado de: http://amigosdelantiguoegipto.com/?page_id=12475

Bibliografia:

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