Abordaje Psicológico Individual COVID19 (Primera parte).

Observando la pandemia del COVID-19  y dándome cuenta de esta desmedida situación que estamos viviendo en todo el planeta. Desde hace algo más de un mes pienso en la dimensión psicológica del fenómeno. No voy a discutir el origen vírico de tal parálisis mundial, no soy microbiólogo, ni virólogo. Y no voy a entrar en teorías conspiratorias de biotecnología inversa, o bioterrorismo geopolítico China vs EEUU. Ni me interesa mucho si el contacto cero surge de la zoonosis (murciélagos, pangolines) o  la industria farmacéutica. Sino que me voy a intentar referir por una parte a la psicología individual y sus formas de reacción frente al confinamiento y el miedo irracional al contagio. Y por otra parte me gustaría referirme, ya de forma más existencial y holística, a la finitud del ser humano y a esos inconvenientes que puede generar, ya no la psicología desde el inconsciente individual, sino desde el inconsciente colectivo. Ya que éste es un problema que como he dicho afecta a todo el planeta sin distinciones étnicas, ideológicas, culturales o religiosas. Estas ideas las estructuraré en dos partes este post y un segundo.

Estamos ante una situación macro ambiental de bajo dominio y cuando esto ocurre el ser humano necesita FORTALECERSE. En este sentido, es cierto que contemplo y vivo con preocupación la actual y brutal tensión que genera la obligatoriedad de permanecer encerrados en casa, recluidos sin excusas a menos que la persona necesite alimentos o esté infectada por el coronavirus, en cuyo caso se le traslada a un hospital. A sabiendas de que la conexión con sus allegados va ser prácticamente nula de forma directa, hasta poder salir de la incertidumbre y esperando un desenlace que afortunadamente, aún viendo medios de comunicación y cifras de muertos, se prevé positivo en un alto porcentaje.

“The Lancet Neurology” prestigiosa revista científica;  tras revisar estudios realizados en situaciones similares del pasado, el 57% de las personas confinadas presentan cuadros de irritabilidad, y el 73% sufren de un estado bajo de ánimo, los dos trastornos psicológicos más frecuentes en los individuos sujetos a cuarentena. Además de ello, los estudios revisados muestran otra gran variedad de trastornos mentales provocados por la reclusión tales como depresión, ansiedad, insomnio, ira, miedo, síntomas de estrés postraumático, aburrimiento, nerviosismo, tristeza, sensación de soledad, agotamiento emocional… Sin embargo, no todas las personas estudiadas han mostrado síntomas negativos, un pequeño porcentaje del 5% afirmó sentirse feliz durante la cuarentena y en un 4% de los casos hasta reconocía sentirse aliviado. Se debe tomar nota, incidiendo al respecto de que todos estos pequeños inconvenientes suelen ser normales dentro de un confinamiento y por tanto esos cuadros que se podrían considerar patológicos en otros contextos, en éste no dejan de ser una mera forma de adaptación al cambio que estamos sufriendo todos. No obstante me gustaría fijarme en ese 5% que confirma que en una situación de este calado se suele sentir aliviado. ¿Por qué esta diferencia y cómo lo consiguen estos pequeños privilegiados?

Vivimos una situación como he dicho anteriormente macro ambiental de bajo dominio. Por tanto a corto plazo no podemos tener controlada la situación y eso nos lleva a una situación de incertidumbre. Por tanto ante tanto “caos” es esencial aprender a conocerse a uno mismo. Y ahora tenemos tiempo para poder hacerlo. Algunos diréis: ya está el psicólogo de turno con mensajes de autoayuda, pues no, no pretendo eso. Pretendo transmitir como desde mi punto de vista el ser humano está ligado al conocimiento a través del dolor. Y es este dolor, el de la incertidumbre, la ansiedad de ¿qué pasará? El dolor de las personas contagiadas, de los familiares hospitalizados, de los duelos por los fallecidos no velados. En síntesis el conocimiento de uno mismo a través del drama que estamos todos viviendo, unos de manera más suave otros desgraciadamente de manera más descarnada, como se realiza la catarsis personal.

       Es conocido que en el dintel de entrada del antiguo oráculo de Delfos estaba escrita la famosa frase “Conócete a ti mismo”, adoptada por los romanos con el NOSCE TE IPSUM. El oráculo del templo de Delfos, a través de sus sacerdotisas o sibilas, daba consejo a viajeros, políticos y a cualquier persona que le consultara sobre alguna empresa que planificaban realizar. Durante siglos acudieron personajes de la talla de Filipo II rey de Macedonia, Pirro rey de Épiro, Cicerón, Juliano y otros césares romanos que viajaban hasta este rincón de la Grecia helénica para consultar sus proyectos.

       En el mismo templo había otra inscripción menos conocida. Se hallaba en la sala subterránea donde estaba la sabia sibila, mujer que era disciplinadamente entrenada desde niña para intuir y decodificar el mensaje de los oráculos. Esta segunda inscripción rezaba así: “Te advierto, quien quiera que tú fueres, que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si ignoras las excelencias de tu propia casa ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y los dioses”. La sabiduría griega clásica ya contemplaba que lo que el hombre corriente concibe como una realidad exterior, el sabio sabe que es una proyección del mundo interior. Conócete a ti mismo y conocerás los dioses.

Y esta forma de espiritualidad (no religión) es la que ahora necesitamos. Debiendo dejar a parte la racionalidad imperante que nos domina y que es enemiga de la incertidumbre con la cual ahora debemos de luchar todos. Es hora de activar y potenciar más el hemisferio derecho que el izquierdo de nuestro cerebro. El grave desequilibrio existencial generado por el excesivo dominio de la racionalidad ha conllevado una larga lista de fenómenos psicológicos involutivos tales como la pérdida de la confianza (poquísimas personas, por no decir ninguna, confían en sus gobernantes, medios de comunicación, en los sacerdotes, en los médicos, en el jefe de su empresa, ni a veces en sus propios cónyuges), siendo la confianza el puntal previo y necesario para la creación de toda civilización. Y eso es lo que está ocurriendo ahora desgraciadamente con el  coronavirus.

Desconfianza y miedo son las palabras. Miedo al contagio, a que no se te acerquen a más de metro y medio, miedo al no estar protegido. Desconfianza a la información, ya que nos saturan los medios y nos invaden con falsedades dignas de estudio.  ¿Estamos en una situación en que pensamos que hemos perdido el control? Pero realmente ¿lo hemos tenido alguna vez? ante las fuerzas de la naturaleza, léase: terremotos, pandemias etc. Perder el control… es la base de lo psicopatológico.

A nivel de la psicología individual para conocerse a sí mismo en estas situaciones, se necesita como dije antes FORTALECERSE. Por eso me tomo yo mismo como objeto de investigación y te cuento mi propio registro y recomendaciones, a saber y proceder desde mi experiencia y humilde conocimiento tanto en la relación con los demás como conmigo mismo.

Me observo el cuerpo y medito en soledad. El cuerpo está disponible a identificarse con EL DOLOR, es importante observarlo sin resistencia y simplemente llevar consciencia a ese plano. No atribuirse nombres a ello, observa tu cuerpo como a un niño revoltoso y atrevido.

Considerar que nuestro cuerpo está disponible al dolor y  tiene la mente alerta a identificar los ERRORES, los propios… pero en especial los ajenos. Estos errores pueden ser incluso faltos de realidad. No obstante, van a aparecer como IDENTIFICABLES para hacerse carne en nosotros y somatizar a través de emociones como la ira. (Percibimos sobre todo los errores de los otros y cargamos contra ellos, y eso es esencial porque en una crisis como esta se necesita psicológicamente para nuestra mente un chivo expiatorio y echar la culpa a alguien). Por ejemplo  echar las culpas a los gobernantes por como gestionan la crisis… la verdad es muy terapéutico.

Hay que identificar que en estos momentos de crisis y angustia pensamos con la amígdala y no con el cortex cerebral. Y ante un virus, la conducta de ataque o huida no es factible a nivel individual. Solo se le puede atacar en base al microscopio, la estadística hospitalaria y la base científica. Y a nivel colectivo buscar “chivos expiatorios” globales, por ejemplo “El Estado” sea culpable o inocente del problema, no deja de ser para mí una buena estrategia de desplazamiento…y también terapéutica. Independientemente de que la psicología de la aceptación dice que hacerse cargo de la ira, la incertidumbre y la rabia es un paso de madurez en nuestro crecimiento personal. Desde luego yo también lo creo, pero en el caso tan excepcional que ahora nos ocupa, pienso que es todo lo contrario y la ira debe ser focalizada y canalizada hacia un “objeto exterior ha culpabilizar” ya que el estrés de la situación por la incertidumbre y lo desconocido es muy elevado y requiere este tipo de acciones por sí mismo. Lo que más puede angustiar al ser humano es lo que no se conoce o no se puede percibir con los cinco sentidos.

Los medios de comunicación NOS PIDEN QUE ESTEMOS HIPER VIGILANTES. Es importante bajar esa guardia a sabiendas de tu responsabilidad y en alerta de situaciones que “requieran realmente alerta”. Conviértete en un gran observador/a. La hipervigilancia tiene trampa, parece tener un beneficio a corto plazo que es “LA SUPERIORIDAD MORAL“, sin embargo esto corrompe el bienestar quedando presos a decisiones irracionales. Por ejemplo obsesiones de contagio por un pequeño estornudo o leve dolor de garganta (psico-somatización e hipocondría) o compulsiones de limpieza, lavarse las manos quinientas veces al día o pasarte limpiando los pomos de las puertas de tu casa hora y media y echarle lejía a todo, entrar en internet y redes y estar todo el día mirando las estadísticas del covid-19. Yo lo hago, bueno más bien lo hacía, pero cada día estoy espiritualizando más el contexto y lo intento mirar todo desde una perspectiva más holística. No obstante sigo en estado de alerta tomando todas las precauciones que están a mi alcance para evitar el contagio sin entrar en paranoia.

También es importante, empatizar, pero no reaccionar con mucha vehemencia AL DOLOR AJENO, (me refiero al “ajeno” respecto al núcleo social que no son familia o amigos) que incluso puede hacer responsabilizarte al respecto de un problema del cual tu no formas ni arte ni parte. Somos observadores del proceso Y necesitamos no DILAPIDAR ENERGÍA NI  INVOLUCRARNOS EN EL DRAMA AJENO. Ya tendremos tiempo de involucrarnos en nuestro propio drama desafortunadamente si llega la hora. En mi caso que doy apoyo de forma voluntaria varias horas a la semana de contención psicológica a víctimas del COVID19, noto que el grado heterogéneo de la muestra, va desde las personas que simplemente necesitan hablar porque están solas en confinamiento, a otras en las cuales su situación se ha agravado, han perdido a seres queridos y su vida ha quedado rota por completo. Dejar notar que la gente es encantadora, amorosa y realizar este tipo de tareas da un sentido de plenitud a mi vida, me siento útil y veo que puedo aportar algo y eso va en beneficio de mi propio cuidado.

Observo como detrás del contagio al contrario de cómo se piensa, no hay a veces solo falta de prevención sino que hay personas anónimas que han decidido contagiarse para ayudar a sus familias, ya que estamos enfrentándonos al virus sin medios ni recursos. Y desde aquí todo mi apoyo y amor incondicional a esos sanitarios médicos, enfermeras, farmacéuticos, transportistas, cajeras y reponedoras de supermercados, fuerzas de seguridad, ejercito, policías, guardia civil que están ahí en primera línea para que nosotros podamos subsistir y curarnos a cambio a veces de su vida. A nivel social se les llama héroes y se realizan ciertos rituales sociales como los aplausos de los balcones a las ocho de la tarde diariamente, pero no son héroes, no dejan de ser víctimas de un sistema neoliberal donde se tiene más en cuenta el dinero que las vidas, pero ese es otro tema, más bien sociopolítico que ahora no toca analizar.

Sin embargo, TU VIDA y la mía TIENEN UN SOLO TIEMPO, el AHORA. El Drama tiene un nudo COMPLOT que se identifica con tu dolor y DEMUELE TU CUERPO. Si tienes sentido de culpabilidad o de mayor responsabilidad respecto a una situación impuesta que te es ajena acabarás desequilibrándote a nivel emocional y enfermando. Por tanto mucho cuidado con la salud que ahora lo peor que te puede pasar es tener que ir a urgencias a un hospital aunque sea solamente por una crisis de ansiedad. Porque posiblemente te traigas el coronavirus a casa.

ORGANIZA EL DÍA. Lleva tu agenda sin sobre exigencias, pero llévala diariamente y con chequeos al día siguiente. Este proceso que llevo adelante es parte del reconocimiento de mi vivencia de la administración de mi tiempo en casa, aceptación y compromiso respecto al día anterior, al actual y al siguiente. Limpia, cocina, date tus tiempos, echa siestas, y si estas acompañado (y no hay sospecha de contagio respecto a los tuyos) son importantes las muestras de cariño. Lee mucho y ve cine o series en la tele e intenta no ver noticias o sobre exponerte a información sobre el covid19 y lo mismo en redes sociales. Toma el sol si eres afortunado y tienes balcón o terraza y vives en zonas donde existe predominio de sol; importante la vitamina D y la melatonina en estas circunstancias.

HACER EJERCICIO FISICO. El cuerpo disponible al DOLOR tiene su antiséptico, la NORADRENALINA Y LAS ENDORFINAS, por tanto importantísimo el ejercicio en la medida de lo posible, ejercítate, suda, ten disciplina con tu cuerpo y mantenlo en forma, MENS SANA IN CORPORE SANO, si no entrenas tu cuerpo y lo abandonas, llegará el momento en que tu mente entrará en bucle y te jugará malas pasadas. ALIMENTATE BIEN PERO POCAS CANTIDADES, recuerda que ahora gastas mucha menos energía que en días normales. Consume, frutas y verduras, huevos en lo posible y legumbres que son proteína vegetal. Ya y de forma algo más espaciado pescado, carne y arroz, y no abuses de los hidratos de carbono como las pastas procesadas, bollerías, patatas fritas de bolsa etc.

Solo vuelvo a mi pasado o proyecto mi futuro sobre acciones necesarias y válidas para mi persona en el presente. Haz tú lo mismo. Mi mirada está en mí e intento conocerme. El mundo se abre de esa manera y se proyecta conmigo, de lo contrario te condenas a una prisión. Cuando mi mundo se abre, mi conciencia me lleva a ver todas mis oportunidades, co-creo con otras personas, elijo y doy bienvenida a lo nuevo, disfruto conversaciones con mis hijos, amigos, padres y  tantos que me aman bien. Y sea, porque estén acompañándome o porque estén solos y tenga que ser por videoconferencia. Es básico EL JUEGO Y LA COMUNICACIÓN FAMILIAR y de amigos. En estos momentos diría que es mucho mas primordial que incluso alimentarse. Como reza inscrito en el dintel del oráculo de Delfos: NOSCE TE IPSUM y estarás dentro de ese cinco por ciento de privilegiados que incluso se pueden sentir aliviados dentro de esta situación tan compleja.

Importante: estas indicaciones de contención, más que consejos están dirigidas a las personas que están pasando esta crisis dentro de un equilibrio emocional aceptable y dentro de una normalidad impuesta. Por el contrario, todas las demás personas que perciban o confirmen haber recibido en sus carnes el drama y la tragedia del contexto social que estamos viviendo respecto al COVID19. Y que puedan pensar a nivel psicológico que están cayendo en desequilibrio emocional cognitivo o conductual, léase: ansiedad, depresión, trastornos del sueño, procrastinación en alto grado, compulsión a la comida con posibles trastornos alimenticios, ideación autolítica (autolesiones o intentos de suicidio), duelos, malos tratos, estrés postraumático etc. Deberán pedir ayuda de inmediato por las vías sociales establecidas y que se les asigne a corto,  medio o largo plazo en función de sus circunstancias  apoyo psicológico clínico.

Y dejando ya a aparte el abordaje del psiquismo individual, vamos a entrar de lleno a las circunstancias y vicisitudes del inconsciente colectivo como sociedad grupal respecto a este conflicto del COVID19. Pero será en el siguiente post, parte II.

Webgrafia:

www.thelancet.com/coronavirus?dgcid=kr_pop-up_tlcoronavirus20

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