Star Wars no es ciencia ficción… es inconsciente colectivo, mitos y arquetipos.

Mañana se estrena una nueva película de la saga de Star Wars, no recuerdo el capítulo, ya he perdido la cuenta. Pero no siendo fan de la saga, sigo siendo simpatizante… me imagino que, por mantener mi recuerdo narrativo infantil, donde vi con nueve años, el estreno de la que se llamo “la guerra de las galaxias” y quede fascinado como la mayoría de los niños de entonces. Ahora ya siendo cincuentón, sigo viendo como vuelve Luke Skywalker a las pantallas de todos los cines. Y es aquí por lo que os contaré, porque creo que Star Wars no es ciencia ficción y si mucha psicología, de ahí que siga después de cuatro décadas en el top de Hollywood.

Star Wars se basa en la terapia psicodinámica cuyos padres fueron Sigmund Freud con su inconsciente, Carl Gustav Jung con sus arquetipos e inconsciente colectivo, y Alfred Adler con su psicología individual basada en los complejos. Posteriormente el escritor Joseph Campbell discípulo americano aventajado de Jung, puso la guinda enlazando cultural y etnográficamente oriente y occidente, con su obra “el viaje del héroe” juntamente con “el héroe de las mil caras” donde tomo prestado el término de “monomito” de la obra de James Joyce “Finnegans Wake”, inspirándose en los conceptos del psicoanálisis freudiano y en algunos estudios etnográficos contemporáneos, que consideraban el mito de Ulises como una representación pedagógica de las incógnitas connaturales al ser humano; que es el inconsciente colectivo y la memoria autobiográfica del clan. Basado en los conflictos, encuentros y desencuentros familiares, siempre en “busca del padre” que no es más que la búsqueda de uno mismo y su transgeneracional.

No hay que olvidar que las terapias psicodinámicas fueron muy celebradas en EE. UU. a través de Williams James coetáneo y amigo de Freud y Jung Y que Freud y Jung fueron honrados con doctorados de letras en la Universidad Clark en Worcester, Massachusetts, en la primera década del siglo XX, una introducción académica que se extendió como un reguero de pólvora en los escritos literarios de los Estados Unidos en los siguientes veinte años, de hecho, hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

“Transgeneracional” este término tan moderno que estudia lo que se repite inconscientemente en las mismas familias y por generaciones, completándose así el “árbol” de la genealogía familiar. Desde Osiris hasta Jesucristo pasando por Moisés, Teseo, Ulises, Jasón, Buda o los caballeros de la Mesa Redonda, en todos ellos encontramos elementos concretos del monomito campbelliano. Y en Star Wars también.

Grandes autores literarios como Isaac Asimow nos conceptualizaron lo que es “ciencia ficción”. Diríamos como género literario, según Asimow que la ciencia ficción se centra en dos parámetros: la fabulación sobre el progreso humano y el conflicto moral entre humanidad y tecnología. En cualquier historia narrativa, el conflicto es el motor de la acción. Y los personajes se deben mover dentro de unos parámetros lineales muy concretos para crear los cimientos de la historia. Por ejemplo, ciencia ficción son las sagas de Star Trek, Aliens, Terminator etc. Pero Star Wars no.

El primer «problema» es que Star Wars no cumple ninguna de estas normas, planteadas por Asimow. Inspirada por los estudios de Joseph Campbell y el desarrollo del mito, la primera pista de su falta de ciencia ficción, nos la da la mítica frase con la que empiezan todas las películas: «Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana». Es decir, no se habla de la relación que tiene la humanidad con su futuro, sino con sus orígenes. De ahí la famosa frase de descubrimiento familiar, que Darth Vader pronuncia a Luke “yo soy tu padre”.

Carl G. Jung, identifico símbolos comunes y poderosos en la cultura europea y los llamó “arquetipos” y se refirió a elementos de la cultura europea como la madre, el padre, el niño, Dios, etc. Se volvió un dilema curioso, la posibilidad de que estos elementos emocionales de la cultura se encontrasen globalmente. Y de esta manera Jung se propuso descubrir si los “arquetipos culturales” podrían ser de hecho “arquetipos universales”, demostrando que las culturas que nunca habían estado en contacto físico históricamente identificadas podrían, sin embargo, compartir elementos comunes del pensamiento y sentimiento humano.

Esta investigación ocupó gran parte de la vida académica de Jung, y sus conclusiones, si bien pueden ahora en el siglo XXI, ser actualizadas por investigaciones académicas más recientes, todavía han sido ricas en sugestión e implicaciones para los patrones universales de pensamiento humano transcultural y transgeneracional.

Tanto Margaret Mead como Ruth Benedict, dos antropólogos transculturales eminentemente respetados, reconocen su temprana deuda con el pensamiento profundo y poderoso de Carl Jung sobre este asunto. Incluso Sigmund Freud, en su investigación post-clínica y sus especulaciones, pensando en ” su Moisés y el monoteísmo”, en lugar de la “Interpretación de los Sueños” estaba siguiendo claramente los pasos de su antiguo protegido y amigo Carl Jung.

Es decir, las sagas de George Lucas se centran en los orígenes familiares a través del padre. Donde el padre es la sombra junguiana que Luke descubre a través de un maestro que es Yoda. todo muy psicoanalítico y psicodinámico. Todo muy monomitico.

Este “monomito” o “viaje del héroe” aparece en culturas históricamente separadas en todo el mundo, según Joseph Campbell, y como tal proporciona una clara reivindicación de la teorización e investigación del “arquetipo universal” de su maestro Carl Jung. La psicoterapeuta Maureen Murdoch le pidió a Campbell que identificara “La heroína”, a diferencia de “el héroe”, y Campbell no pudo hacerlo, y le dijo que eran el mismo “monomito” o “arquetipo”.

Murdoch no muy satisfecha con esto escribiría posteriormente su propio libro, “El camino de la heroína”, identificando un elemento axial en la vida de las mujeres que ella creía diferente mitológicamente de la vida de los hombres. El descenso masculino en la oscuridad y la derrota, al encontrarse con un “enemigo”, que más tarde se convertirá en un “aliado”. En la narración de Campbell del monomito. Las mujeres no lo tienen a nivel arquetipal, ya que la mujer socializa y protege y el hombre lucha y conquista, todo muy patriarcal. De ahí el alter ego en la saga de la princesa Leia, mujer sumamente independiente que no necesita varón que la proteja para conseguir sus propósitos. Otro punto fuerte en el estreno de la saga en la américa de los años setenta cuando el feminismo empezaba a despuntar. Y la princesa Leia rompía patrones patriarcales y monomiticos.

Pero sigamos con la relación de la saga “Star Wars” con Freud, Jung y Campbell. Esta vez cerraremos el circulo con George Lucas creador de la saga e intimo amigo de Campbell, el cual dijo que no hubiera escrito jamás los guiones de “Star Wars si no hubiera leído “el viaje del héroe” y “el héroe de las mil caras” obras de Campbell antes mencionadas.

La relación del Campbell con Lucas, se ve descrita en las entrevistas del periodista Bill Moyers quien fue guionista académico de John F. Kennedy y Joseph Campbell, y jefe de prensa del primero en la casa blanca. Siendo profesor veterano en el Sarah Lawrence College de Nueva York, Moyers demostró la debilidad profesional hacia Campbell, creando con su mujer Judith Suzanne en 1986 “Public Affairs Television”. Entre sus primeras producciones se encontraba la popular serie documental de PBS en 1988 “Joseph Campbell y el Poder del mito”, que consistía en seis entrevistas de una hora entre Moyers y Campbell. El documental cubre la exploración de Campbell del monomito y el ciclo del héroe.

Por tanto, la influencia de Campbell se ve claramente en el trabajo de la saga Star Wars de George Lucas. En la primera entrevista de Moyers, filmada en “Skywalker Ranch” de George Lucas. Moyers y Campbell discuten la relación entre las teorías de Campbell y el trabajo creativo de Lucas. Doce años después en “The Power of Myth”, Moyers y Lucas se volvieron a encontrar para la entrevista de 1999, “Mitología de Star Wars” con el fin de analizar el impacto del trabajo de Campbell en las películas de Lucas.

Por tanto, vemos como las grandes epopeyas mitológicas no caducan. “Star Wars” desde mi punto de vista, ha llegado a la misma categoría que La Odisea o El Quijote. Algunos me querrán matar por decir esto, pero el tiempo tendrá la última palabra. Miles de líneas se podrían escribir argumentado el éxito de esta saga para resistirse al paso del tiempo y durar ya cuarenta años. Vamos ni la mejor maquinaria de marketing del mundo.

No es casualidad que la historia de los Skywalker se sustente en los mismos estándares que los de la construcción del mito que muchas de las historias tradicionales narran de la humanidad. Hay un paralelismo total entre Mark Hamill (Luke) y Gilgamesh el mito sumerio, también entre Daisy Ridley (Rey) y Aquiles. Y no digamos el porque del amor que procesamos a Darth Vader, inconscientemente todos amamos nuestro lado oscuro, esa sombra junguiana arquetipal del inconsciente colectivo. Por tanto toda la humanidad entiende y se identifica con la saga galáctica.

No dudo que la fuerza va a acompañar a “Star Wars” durante muchas décadas, lástima que yo… ya no lo veré.

http://www.eldiario.es/cultura/tres_libros/entender-Star-Wars-episodio-VIII_6_716438356.html

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